Logosoma

El sufijo OMA se usa en biología para describir los diferentes niveles de estudio. El genoma, por ejemplo, sería el conjunto de todos los genes. Recientemente ha empezado a aplicarse a multitud de conjuntos: transcriptoma, interactoma, metaboloma, proteoma... y así hasta donde la imaginación alcance. ¿Por qué no aplicarlo también al mundo de las letras? Nace así el logosoma, el conjunto de todas las palabras, un nombre adecuadamente desmesurado y pedante; mi Ego no admitía menos.

Nombre:
Lugar: Valencia, Spain

lunes, noviembre 21, 2005

El comportamiento berserker de los hobbits

Hace tiempo que no subo ninguna entrada nueva. En realidad, tengo una a medio escribir, como borrador, desde hace días. No es que hoy vaya a escribir muchas líneas, pero es que tampoco vale la pena retrasarlo demasiado.

El caso es que acaban de publicarme el 'ensayo': "El comportamiento berserker de los hobbits", en el número 156 de Axxón. Se trata de un análisis un tanto peculiar sobre esos pacíficos y mofletudos medianos, apoyado en citas de "El Señor de los Anillos". La verdad es que no se trata estrictamente hablando de una novedad, ya que se publicó originalmente en el verano de 2003 en la revista ESTEL, pero dado que ésta es de distribución exclusiva entre los socios de la Sociedad Tolkien Española, ésta es la primera vez que se somete al juicio del público en general.

Veremos cómo es recibido (la comunidad tolkiendili no es un baremo adecuado, ya que, evidentemente, conocen con cierto detalle la obra de Tolkien y, por tanto, puede hacerles más gracia). A raíz de este 'artículo' escribí este año el relato "La noche de los hobbits berserkers" que recibió el premio Gandalf 2005 (como ya comenté en una entrada anterior, aunque no hay que perder ocasión de cuidar el Ego).

jueves, noviembre 10, 2005

Harry Gregson-Williams

Esto de no escribir una entradita diaría podría llegar a viciar. En fin, algo rapidito, para cubrir la papeleta; una recomendación musical.

Aprovechando que hace poco mencioné en términos elogiosos la banda sonora de "Evasión en la granja", pues haré extensiva la recomendación al resto de la obra de uno de sus coautores, el británico Harry Gregson-Williams.

Este compositor emergente se formó bajo la tutela de Hans Zimmer en Media Venture (esa especie de factoría de música para cine). Así pues, sus primeros trabajos fueron colaboraciones en partituras como "La roca". Pronto formó pareja artística con John Powell y juntos compusieron grandes melodías para "Evasión en la granja", "Hormigaz" y, especialmente, "Shrek" (si podéis encontrar la banda sonora instrumental no os la perdáis, aunque esté formada por fragmentos muy breves).

No desaprovechó su oportunidad cuando le concedieron un trabajo en solitario para otra producción animada "Simbad, la leyenda de los siete mares" (injustamente fallida en taquilla). La banda sonora de "Simbad" es una auténtica maravilla, repleta de temas y magníficos coros (sin canciones). Repitió después en solitario con "Shrek 2" (aunque no alcanza los niveles de excelencia de la primera).

Del resto de su producción, destacaría las colaboraciones con los hermanos Scott, especialmente "Spy game" con Tony (muy electrónica y con una estructura tan esquizofrénica como la propia película... e igualmente impactante) y "El reino de los cielos" con Ridley (la que estaba destinada a proporcionarle el espaldarazo definitivo si hubiera funcionado... aun así, la música debería estar entre las nominadas al Oscar, a falta de los pesos pesados de fin de año).

Cortes destacados:

"Escape from the dragon" - Shrek
"Sirens" - Simbad: legend of the seven seas
"Building the crate" - Chicken run (verdaderamente hilarante)

De propina, el mejor enlace para consultar críticas sobre bandas sonoras:
http://www.filmmuziek.be/search.cgi
Busca en todas las principales páginas dedicadas a este asunto (Filmtracks, soundtrack.net, musicfromthemovies, moviemusicuk, scorevies, BSOspirit...).

martes, noviembre 08, 2005

Reivindicando: 2010, Odisea dos

Bueno, tras un apacible interludio de tres días (ya decía que lo de las actualizaciones iban a perder ritmo... además, como no se reciben comentarios...), vuelvo a la carga con una nueva "sección": Las reivindicaciones.

¿Cómo irá esto? Pues simplemente defendiendo obras generalmente poco apreciadas (pero defensas con fundamento). Para empezar, y aprovechando que ayer la medio vi (bueno, más bien la vi en un 70-80%, todo lo más que pude), alabaré una película injustamente menospreciada: "2010: Odisea dos" de Peter Hyams (1984). En estos momentos, Hyams ha alcanzado los más profundos abismos de ineptitud cinematográfica (con "El sonido del trueno"), pero por aquel entonces salía de dos grandes proyectos de ciencia ficción: "Capricornio uno" y "Atmósfera cero", por lo que resultaba una muy buena elección para adaptar este libro de Clarke (el último bueno de la serie).

¿Por qué reivindicarla? Pues por dos razones. Primero, resulta una magnífica adaptación, una de las mejores dentro del campo de la ciencia ficción, y de un libro nada fácil de pasar a la gran pantalla. Segundo, es uno de los escasísimos ejemplos de CF hard en el cine (que se suele decantar más bien por el impacto visual del ciberpunk o las aventurillas del space-opera). Y es necesaria esta reivindicación porque ha sido injustamente menospreciada al encontrarse a la sombra de "2001", el hito de Stanley Kubrik, rodada dieciséis años antes.

Sin embargo, me atrevería a ser tildado de sacrílego afirmando que "2010" es una película de ciencia ficción mejor que "2001". El experimento de Kubrik puede ser muchas cosas, pero resulta completamente (y seguramente a conciencia) incomprensible (puedes llegar a una interpretación leyendo el libro de Clarke, que se coescribió más o menos a la par que el guión, pero ésta resulta tan válida como cualquier otra... bueno, un poquito más, pero nada que ver con la de Stanley, si es que existe).

Voy a ir más lejos aun (¿Más?). "2010" es una de las poquísimas películas que han sido capaces de trasladar la ciencia ficción literaria a la gran pantalla, sin tener que transformarse demasiado en el proceso para ajustarse a los cánones cimetagráficos.


Tal vez el mensaje anti-guerra fría pueda chocar hoy en día, a dieciseis años de distancia de la caída del muro de Berlín, pero desde luego no nos faltan conflictos internos en este planetillo nuestro como para que el sentido último de cura de humildad y unión frente a la grandeza del universo conserve su vigencia (por cierto, la crisis ficticia que desencadena las hostilidades guarda enormes parecidos con la crisis de los misiles cubanos... lo cual aprovecho de rebote para recomendar otra gran película, "Trece días"). Pero bueno, este aspecto de la película es tal vez el menos literario (Clarke es mucho más optimista en cuanto a las relaciones internacionales). Centrémonos en los aspectos científicos.

Peter Hyams fue director de fotografía antes que director, y eso se suele notar en sus películas, donde los juegos de luces y sombras juegan un papel fundamental. En una aventura espacial, lógicamente, no podía desaprovechar la oportunidad de jugar con el contraste total entre luz y oscuridad que le ofrece la recreación de objetos iluminados en el vacío. Así pues, por fin, tenemos superficies totalmente negras cuando no están sometidas directamente a una fuente de iluminación (la "Leonov" es una maravillosa estructura repleta de entrantes y salientes para jugar con este concepto).

Otros detalles de los que maravillarnos pueden ser la explicación (y demostración) del concepto de frenado atmosférico, la naturaleza y función del devorador de mundos, la necesidad de emplear ventanas de lanzamiento para los tránsitos (de meses) por el sistema solar (con sistemas de hivernación sorprendentemente verosímiles), el retraso en las comunicaciones provocadas por la distancia, la redención de HAL 9000 (el doctor Chandra es un gran personaje y, si no otras cosas, la película merecería ser recordada por su reflexion acerca de la inteligencia artificial y la responsabilidad de nosotros, sus creadores, para con ella, en un plano de igualdad)... Multitud de temas tratados infinidad de veces en la literatura, pero normalmente desdeñados por el cine en beneficio del espectáculo (que también lo hay).

El guión deja fuera (creo que acertadamente) el destino de la "Tsien" (su lugar lo ocupa toda la subtrama prebélica). Por ello, Europa debe explorarse remotamente, sin que se nos explique lo de los ecosistemas primigenios bajo sus superficie helada, simplemente se apunta la presencia de clorofila orgánica. Esta simplificación parece necesaria, ya que una película nunca puede soportar la misma densidad técnica que una novela (bastantes elementos hard soporta ya). Por la misma razón, no se incluye la fauna joviana (además, hubiera sido muy difícil representarlas adecuadamente con los medios técnicos de la época).

El principal error lo comete cuando intenta parecerse en exceso a su hermana mayor y opta por una representación de "Dave Bowman" con varias edades, incluyendo un niño estelar en miniatura. Hubiera sido mucho mejor si se hubieran atenido a lo descrito por Clarke (aunque, una vez más, los medios técnicos no eran los óptimos).

Por último, un comentario: Ha envejecido sorprendentemente bien. No desmerece en ningún aspecto a cualquier producción actual (más bien al contrario) y sólo algunos detalles como la moda pueden distraer la atención del espectador (aunque, ¿quién jura que dentro de cinco años no viviremos un surgimiento de dichas tendencias?). Esto lo logra conteniéndose y especulando según una base firme. No está nada mal como una proyección a veinte años en el futuro.

Ojalá rodaran más películas como "2010", tal vez entonces no habría que dar tantas explicaciones a un "neófito" sobre lo que ES ciencia ficción.

viernes, noviembre 04, 2005

Stop-Motion

Acabo de volver de ver "La novia cadáver", el último delirio de Tim Burton en animación fotograma a fotograma.

Fue el mismo Burton quien revivió (perdón por el chiste fácil) el género en 1993, con "Pesadilla antes de navidad", aplicando las más modernas técnicas (de entonces) a un arte tradicional y prácticamente en desuso (y quien se encargó de enterrarlo tres años después produciendo "James y el melocotón gigante", que recaudó la mitad habiendo costado el doble). Este año, ha vuelto a una historia de ambientación similar a su éxito inicial, apoyándose mucho en la ambientación y en las posibilidades artísticas del sistema escogido (complementado por el empleo de técnicas de animación digital para lograr determinados efectos), no tanto en el guión, al que le falta algo de profundidad.
Con un presupuesto de cuarenta millones de dólares, "La novia cadáver" es una producción relativamente barata. Ha recaudado menos de los esperado, se quedará en torno a los 55 millones, pero será un bombazo en DVD, así que a la postre, recuperará con creces la inversión, asegurando al menos un nuevo proyecto (a ver si Burton muestra que su inventiva no se limita sólo a lo macabro y estrambótico).

Compitiendo casi directamente con ella, se ha estrenado también la última producción de Aardman Animation, también en stop-motion (animación de plastilina en este caso, o clay-mation), la entrada en el mundo del largometraje de los oscarizados Wallace y Gromit (en la horriblemente traducida: "La maldición de las verduras"). Se trata de la película con mejores críticas del año, aunque la taquilla no la ha acompañado tanto (pese a todo, duplicará su presupuesto de treinta millones sin ningún problema y después ganará capazos de dinero en el mercado videográfico).

Los estudios Aardman se han tomado su tiempo, cinco años, para producir los 85 minutos de animación de Wallace&Gromit y es que la clay-mation es un sistema barato aunque extraordinariamente laborioso. No han alcanzado el nivel de éxito de su anterior trabajo, la magnífica "Evasión en la granja" ("Chicken run", 2000), pero cuentan con muchísimas papeletas para conquistar el Oscar de animación de este año (la crítica está machacando la primera aventura de Disney en el terreno de la animación por ordenador tras la separación de Pixar, "Chicken little" y la última de Miyazaki, "El castillo errante de Howl", no ha conectado con los gustos americanos tal y como Chihiro lo hizo... será una batalla entre dos productos Dreamworks: "Wallace & Gromit" y el gran éxito comercial del año, "Madagascar").
Por cierto, mencionando "Evasión en la granja" no puedo sino recomendar su magnífica (y divertidísima) banda sonora, obra de John Powell y Harry Gregson-Williams. Tampoco puedo dejar de hacerme eco de una triste noticia: un incendio destruyó hace poco todos los escenarios y todos los modelos que Aardman Animatios guardaba de esta película

La animación digital está empezando a mostrar cierta debilidad (su infalibilidad hasta la fecha ha hecho que se descuiden los guiones y se ha perdido la novedad) y la tradicional está muerta (en EE.UU.). Disney ha desmantelado su estructura de producción y Dreamworks, la única productora que ha llegado a plantarle cara (aunque actualmente toda la compañía esté pasando por apuros), no tiene previsto abordar el subgénero (tras el inmerecido fracaso de "Simbad", se apresuraron a mostrar a la prensa que sus proyectos para los próximos seis años eran todos digitales, queriendo demostrar que ese fracaso no tenía nada que ver con su planificación). ¿Podría ser el turno de la stop-motion?

No lo creo. El tipo de historias a contar se ve limitado por las características del proceso. Además, el único superéxito comercial es "Evasión en la granja", aunque sin llegar a los niveles de casi cualquier producción digital. Sin embargo, sí que es probable que en los próximos años disfrutemos de nuevos proyectos (quizás hasta Aardman termine su versión de la fábula de la liebre y la tortuga, cuyo rodaje fue interrumpido hace un par de años por "serios problemas de guión"... ojalá ciertos productores tomaran ejemplo).

No puedo concluir sin hacer mención al gran Ray Harryhausen, verdadero maestro de la técnica del stop-motion ("Jasón y los argonautas", "Hace un millón de años", sus películas de Simbad, "Furia de titanes"...). Sus películas constituyeron una cima del arte de los efectos especiales durante los años 60 y 70. Los actuales animadores lo reconocen como una fuente de inspiración y lo homenajean, bien sea llamando Harryhasuen's al club de "Monstruos S.A.", bien sea utilizando dicho nombre como marca de un piano (durante una de las principales escenas) en "La novia cadáver".

jueves, noviembre 03, 2005

The making of "La sonrisa de Strauss"

Hoy dedicaré poco tiempo a la entradita diaria, más que nada porque la tengo escrita desde hace más de un mes. Se trata de un pequeño experimento sugerido (aunque no sé si se acordará) por Carlos: una exposición sobre el proceso que llevó a la escritura de "La sonrisa de Strauss", publicado en el número de septiembre de Axxón. Evidentemente, me dedicaré a desmenuzarlo, así que si no lo has leído, ya puedes ir haciéndolo aquí (si no, ocurrirán dos cosas: que te de lo destriparé, por lo que ya no podrás, hipotéticamente, disfrutarlo y, además, no entenderás nada de cuanto sigue).

¿Ya?

Bueno, yo prosigo.

Todo surgió a raíz de los requerimientos de Sergio Gaut vel Hartman para que le escribiera un cuento para Axxón. Vete tú a saber cómo le había entrado en la cabeza que tal texto podía valer la pena (pues no soy consciente de que hubiera leído previamente ningún relato mío; tal vez alguno de los viejos de Axxón, pero saben los cielos que entre ellos hay alguno que otro que, decididamente, no representa una elevada cumbre de la creación literaria). En fin, el hecho es que, habiéndome visto obligado a retirar un cuento por circunstancias que no vienen al caso especificar, me sentía en cierto modo en deuda.

La ocasión no parecía presentarse propicia, dado el escaso tiempo y, seamos sinceros, la vagancia crónica que arrastro. Tenía que surgir un destello de inspiración que hiciera atractiva su escritura. Dada mi vena puñetera, dicha inspiración llegó gracias a conversaciones de sobrebocata con mi muy estimado compañero de tertulia y asiduo colaborador de Axxón, JVO (utilizo las iniciales para que la familia de José Vicente no se sienta avergonzada por haber sido Ortuño el motivo último que ha propiciado la escritura de esta jerigonza).

En fin, centrémonos. El caso es que por aquel entonces le había sido transmitida la valoración casi unánime de uno de sus relatos, cuyo protagonista era un vampiro. La unanimidad radicaba en el curioso concepto de que el cuento mejoraría mucho si el protagonista dejara de ser un chupasangre (circunstancia que, por otra parte, dejole no poco perplejo). Tal aseveración venía acompañada de un breve párrafo donde el ínclito SGvH le exponía motivos varios para justificar su disgusto (casi más, hastío) respecto a tal criatura de ficción según viene siendo utilizada, desde hace más de dos siglos, en la literatura de terror.

La tentación era demasiado grande: ¡Escribiría una historia de vampiros para Axxón!

Una vez tomada la decisión, fue cuestión de unos días armar el esqueleto de una idea. La historia iría de un vampiro en el mundo actual que se dedica a la escritura de novelas históricas. En determinado punto se bloquearía y saldría a buscar inspiración, chupándola, literalmente, de una joven. En retrospectiva, creo que puedo trazar el origen de esta idea hasta un concepto abandonado hace algunos años al poco de iniciar su escritura (el resultado fue tan nefasto que abortó cualquier exploración ulterior de ese tema… hasta la fecha). Aquel relato giraba en torno a un cronista inmortal, que registraba todo cuanto ocurría a su alrededor, con la salvedad de que no sabía para qué e incluso era incapaz de recordar aquello de lo que había sido testigo. Este personaje era descubierto por un estudiante de historia y se supone que el cuento trataría sobre la memoria y el olvido. Como he apuntado antes, no cuajó.

Normalmente, preciso que la estructura del relato esté más definida antes de comenzar a escribir una sola línea. Después puede sufrir todas las variaciones que se tercien, pero debe haber al menos un esbozo mental bastante completo de la trama principal. No fue el caso, y se notó.

El cuento daba inicio con unas líneas de la novela en curso (en cursiva, aunque sin hacer mención de que se trata de una trascripción de aquello que escribe el vampiro, para tratar de engañar por unos instantes al lector sobre lo que va a leer). El estilo es muy distinto al resto del relato, mucho más recargado, con unas metáforas decididamente barrocas. No sé por qué elegí esa ambientación. Lo cierto es que entonces no había nada pensado acerca del vals, ni tampoco de Strauss; era simplemente un inicio como otro cualquiera. Situaba (con posterioridad) la vida del vampiro en al menos siglo y medio (bastante menos de lo que en un principio tenía previsto… sorpresas que procura la escritura).

Después había que cortar bruscamente al tiempo presente (y “real”), presentando a Víctor, el personaje principal, sin dar ninguna pista sobre su condición sobrenatural. Hasta aquí no había problema en seguir el guión previo. Llega un personaje misterioso, el escritor se bloquea y… bueno, pues paradójicamente me bloqueé.

Como ya he comentado, la estructura del relato no era suficientemente firme. Sin alguna pista acerca de por dónde iba a derivar la narración me veía imposibilitado a continuar. Al encontrar a la chica, ¿descubriría cuál es su papel en la historia y acabaría contándola al modo de cuento dentro del cuento? ¿Cómo se produciría dicho encuentro? ¿Cómo se comportarían ambos? En pocas palabras, tenía una idea plana y necesitaba profundidad.

Por fortuna, la Wikipedia vino en mi auxilio. Al no tener la más mínima idea de música, decidí echarle un vistazo a lo que tuviera que decirme sobre el vals (no mucho, la verdad, aquí me decepcionó) y de ahí fui pasando a los Strauss (Johann padre y Johann hijo) y otros compositores de la época (en las biografías la Wikipedia nunca falla). Allí había algo. Toda aquella información debía ser aprovechable. Había llegado el turno de dejarlo reposar todo un buen rato, a ver qué salía.

Esto ocupó cerca de un mes. Entendámonos, no fue un mes de profundas cavilaciones, estudio y desestimación de posibles enfoques. Se parece más a una fermentación lenta, aprovechando de tanto en tanto alguna neurona despistada que quedaba libre. Durante este tiempo la idea de emplear como subtrama la vida de Strauss fue cobrando fuerza. Finalmente, llegó un momento en que todo estaba preparado para eclosionar (ni idea de cómo lo intuí). Con un par de días por delante más o menos libres, volví a la Wikipedia y analicé con mucho mayor detenimiento los artículos antes citados, buscando aquella información que pudiera serme de utilidad.

Armado con estos conocimientos volví al relato y éste comenzó a fluir, siguiendo a partir de donde lo había dejado sin demasiado esfuerzo. El encuentro con la chica fue casi totalmente improvisado. Tenía en mente la escena de ellos dos bailando un vals en un callejón y aquello sólo era posible si, de algún modo, el vampiro imponía su voluntad a los simples mortales. Así pues, sin estridencias, se encuentra con ella y la domina, mientras que sus acompañantes pasan de largo sin pararse a considerar lo que estaba ocurriendo.

Sigue una descripción destinada a poner de relieve las diferencias externas entre esta chica y la protagonista de la novela, diferencias a las que el vampiro no presta atención, pues busca algo distinto. No estaba planeado el que la chica no dijera nada, simplemente, en ningún momento encontré palabras que fueran relevantes, quedaba mucho más misterioso el que nunca supiéramos nada más de ella que la ficción urdida por el vampiro (convirtiéndola así en mayor víctima incluso).

Tras llevarla a un lugar apartado llegó el momento de introducir el vals y a Strauss en la mezcla como trama secundaria. A partir de aquí, como siempre que la historia funciona, la narración empezó a tomar las riendas por sí misma, aprovechando los cabos sueltos (tanto los voluntarios como aquellos dejados inconscientemente) para ir urdiendo algo más complejo que la suma de las tramas.

Víctor pasó de estar en Viena en la época de Strauss a conocerlo personalmente, y de ahí a estar íntimamente ligado a él. Poco a poco afloró la idea del precio de la inmortalidad: desligarse del contacto humano, alienarse del resto de la humanidad. El bloqueo puntual se convirtió en un síntoma de la incapacidad del vampiro para empatizar con otras personas salvo en el momento de acabar con su existencia. Los datos biográficos, todavía presentes, disminuyeron su importancia (en su mayor parte están insinuados, ya que de ser un elemento principal se transformaron en un contexto para las relaciones vampiro/músico y vampiro/chica).

La pieza principal encajó con total suavidad durante la muerte de Strauss. El compositor se hizo inmortal con sus valses y el vampiro se ve obligado a robar la inmortalidad, como pedazos de humanidad, de aquellos que ya no son sus semejantes. En cierto sentido, recupera la idea sobre la memoria y el olvido, dejando la duda sobre si el precio merece la pena. El relato no emite juicios sobre lo acertado de las opciones escogidas, tan sólo las contrapone.

Los últimos párrafos están dedicados a borrar el posible sentimiento poético que pudiera quedar como una máscara sobre las acciones del vampiro, poniendo de manifiesto que ése es el camino que ha escogido libremente y que lo disfruta, al tiempo que deja bien claro que, por muy delicado que haya sido todo, lo que ha acontecido es un asesinato y un robo, de algo más importante que un simple bien material. Su camino hacia la inmortalidad consiste en convertirse en un parásito que bebe en existencias ajenas el impulso vital del que ya no disfruta.

Por último, había que decidir el título. Lo reconozco, soy el peor “titulador” posible. Sin embargo, en este caso, creo que me ha salido sorprendentemente bien. Hay muchas sonrisas en el cuento. La chica sonríe, Víctor sonríe, Isabel sonríe en su novela (y es esta sonrisa la que sale a buscar el vampiro) y, por supuesto, Strauss sonríe. Durante todo el texto me detengo de forma casi enfermiza en todas estas sonrisas. Sin darme cuenta estoy señalándolas como algo importante, como una especie de resumen del relato o unos hitos fundamentales del mismo. Sin embargo, por alguna razón, es la sonrisa de Strauss la más importante, es la que plantea el dilema (casi mejor, lo resuelve, al menos desde su punto de vista). Por si esto fuera poco, el nombre de Strauss evoca valses y Viena y un montón de connotaciones maravillosas.

Se trata de un título con pleno significado a posteriori, pero que no revela nada con antelación. Lo dicho, mi mejor título hasta la fecha (para variar).

miércoles, noviembre 02, 2005

Robohunter

Octubre iba a ser el mes de los comics y las series de televisión. Al final, sólo pude recomendar "Transmetropolitan" y "Wonderfalls", de modo que trasladaré la idea a noviembre, al menos mientras me apetezca recomendar alguna obra que se ajuste a estas categorías.

Hoy toca cómic, uno de los personajes de la editorial británica 2000AD, aunque no el más famoso de ellos, el Juez Dredd (y no porque no sea interesante, sino porque no es lo bastante rarito). Sí que cumplen el requisito de frikismo otros como "Los perros del estroncio" (mutantes cazarecompensas, con Johnny Alpha como protagonista principal) o los ABC Warriors (un grupo de robots diseñados para la guerra en concidiones extremas), sin embargo, desde mi limitada experiencia, carecen de esa historia que sea realmente grande, así que no podría sino recomendarlos de forma un tanto genérica.

No pasa lo mismo con Sam Slade, el cazador de robots, obra de John Wagner y el dibujante Ian Gibson (aunque al parecer, últimamente otros equipos se han hecho cargo del personaje). Sam es un detective de un ultrarobotizado mundo futuro que se ocupa de encontrar y "retirar" robots defectuosos. En cuanto a estética y personalidad, vendría a ser una mezcla entre Phillip Marlow y Han Solo, con reacciones muy propias de la mejor novela negra (no es casualidad que su nombre se asemeje al personaje de Dashiell Hammett... aunque he escogido para la comparación al de Raymond Chandler por su sentido del humor y, ¡qué caramba!, porque me gusta más). El mundo en que vive es una auténtica locura, con robots de todo tipo (todos los electrodomésticos, por supuesto, son robóticos, pero también hay equipos de fútbol, obreros, soldados... incluso puros). Un manicomio que no sería aceptable para el lector de no ser por el estilo particular de Gibson, especialmente en lo que respecta al diseño de los más estrambóticos (e ineficaces) robots.
En su historia de presentación, allá por el año 1978, se narra su "trabajito" en el planeta Verdus, un presunto paraíso para descongestionar la superpoblada Tierra. Los robots se habían encargado presuntamente de acondicionar el planeta para la llegada de los humanos pero lo cierto es que todas las naves de colonos enviadas habían desaparecido sin dejar rastro. Así pues, el gobierno envía a Sam, pero como es demasiado viejo para la faena se "olvidan" del blindaje de la nave, así que llega a Verdus con veintipocos años. El primer problema es que el piloto era mucho más joven, así que llega a Verdus como un bebé (malhablado, fumador, rencoroso y con cierta vena sádica). El segundo es que los robots de Verdus no consideran a los terrestres como verdaderos humanos (para ellos somos "sims"). El tercero es que es el único robohunter en un planeta donde hasta las aceras con robóticas (y las fichas de monopoli, y las botas, y los presentadores de televisión, y los religiosos...) y tiene que encontrar una solución a todos estos problemas... procurando conservar la piel intacta.

Esta magnífica historia (que daría para una gran película) fue publicada en España por ediciones Zinco en cinco (sin coña) volúmenes (complementadas por historias más cortas de "Los perros del estroncio").

Posteriormente, también se publicó otra serie (la de "El día de los robots", ya ambientada en la Tierra), aunque el personaje no ha tenido continuidad por estos lares y me parece que no ha aparecido nada más suyo. De todas formas, esta segunda serie no resulta tan impresionante como la primera (carga más las tintas en los aspectos caricaturescos y menos en la trama). Al parecer, en 1982 se inició una serie más o menos regular con las aventuras de Slade (en Inglaterra) y, tras pasar por las manos de otros artistas, este mismo año Alan Grant y Ian Gibson han relanzado al personaje con nuevos arcos argumentales (todo ello en las páginas de 2000AD).

Respecto a los autores. Wagner es el creador de Juez Dredd, Robohunter y Los perros del estroncio. Junto con Alan Grant, ha participado en la escritura de varios guiones para DC (por ejemplo, para Batman) y la reciente película de Cronnenberg, "Una historia de violencia", se basa en una novela gráfica suya. Por su parte, Gibson ha trabajado principalmente para 2000AD, destacando sus dibujos en blanco y negro para Juez Dredd o Robohunter. Entre sus obras cabe hacer mención específica de "La balada de Halo Jones", guionizada por Alan Moore y publicada durante los años 80 (también altamente recomendable).

martes, noviembre 01, 2005

Poco a poco

"Poco a poco" se ha convertido casi en un mantra durante el último mes, un mes donde han habido cuestiones mucho más importantes que un blog o, ya que estamos, que cualquier otro asunto. Por lo que respecta a internet, la desconexión ha sido total (muy posiblemente me aguarden unos cuantos miles de mensajes en el buzón, aún no me he hecho el ánimo de comprobarlo), al igual que con respecto a todas las "actividades frikis" (por ejemplo, dejar colgados a los compañeros con el marrón de la Hispacón). No está todo solucionado, pero puede que vaya siendo hora de retomar algunos hábitos... poco a poco.

Para lo que pueda valer, doy por relanzado "Logosoma", sin plantearme en principio ninguna meta con respecto a su continuidad o periodicidad. Todo irá viniendo (poco a poco).

Tan poco a poco que hoy no me apetece escribir ninguna palabra más. Mañana será otro día.