Logosoma

El sufijo OMA se usa en biología para describir los diferentes niveles de estudio. El genoma, por ejemplo, sería el conjunto de todos los genes. Recientemente ha empezado a aplicarse a multitud de conjuntos: transcriptoma, interactoma, metaboloma, proteoma... y así hasta donde la imaginación alcance. ¿Por qué no aplicarlo también al mundo de las letras? Nace así el logosoma, el conjunto de todas las palabras, un nombre adecuadamente desmesurado y pedante; mi Ego no admitía menos.

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Lugar: Valencia, Spain

domingo, septiembre 11, 2005

¿Qué de qué?

Hoy una entrada rapidita, para no perder costumbre, volviendo al tema de errores comunes a la hora de escribir: el queísmo y su hermano el dequeísmo.

Básicamente, se trata del empleo incorrecto de la preposición "de" antes del pronombre "que", bien sea por omitirla cuando debe utilizarse (queísmo) o por introducirla de forma incorrecta (dequeísmo).

Como soy un poco vago, y además de ciencias, lo mejor es que su uso correcto lo explique alguien que sabe más que yo, por ejemplo, con la magnífica exposición que puede encontrarse en este enlace. Aun así, si en un momento de ofuscación mental surge la duda, hay un truco muy conveniente para solventarla: basta con encontrar la pregunta a la que contesta la oración enunciativa (por ejemplo, tenemos dudas sobre si debemos emplear preposición en "Vino a pesar de que estaba lloviendo", pues basta con inquirir: "¿A pesar de qué vino?, ya que si omitimos "de" la pregunta no tiene sentido).

Se ha puesto muy de moda alertar sobre los peligros del dequeísmo, ya que es uno de los errores en los que se incurre con mayor frecuencia durante la conversación normal, especialmente en determinados ámbitos geográficos (otros serían el laísmo y el leísmo, pero, como dijo Ende, ésa es otra historia, que deberá ser contada en otra ocasión). Sin embargo, precisamente por este motivo, lo que más suele aparecer en los textos de escritores en formación es el queísmo, debido, por un lado a su uso indiscriminado por figuras públicas con ínfulas de grandes oradores (es decir, políticos) y por otro a un esfuerzo consciente que lleva a la "sobrecorrección" (en la cruzada por acabar con los "de ques" incorrectos acaban sucumbiendo algunas preposiciones totalmente inocentes).

Lo cierto es que tan incorrecto es el uno como el otro y la única opción válida es enfrentar el problema con resolución y aprender (lo cual es relativamente sencillo) cuál es la forma correcta en cada caso (pues tampoco es cuestión de ir esquivando la oportunidad de errar, evitando el tener que tomar una decisión expresando la idea de un modo alternativo).

No puedo cerrar esta entrada sin un nuevo enlace a un texto muy bueno con el que me tropecé en cierta ocasión, relacionado con este tema y titulado "Las secuelas del dequeísmo". De que ustedes lo disfruten.