Logosoma

El sufijo OMA se usa en biología para describir los diferentes niveles de estudio. El genoma, por ejemplo, sería el conjunto de todos los genes. Recientemente ha empezado a aplicarse a multitud de conjuntos: transcriptoma, interactoma, metaboloma, proteoma... y así hasta donde la imaginación alcance. ¿Por qué no aplicarlo también al mundo de las letras? Nace así el logosoma, el conjunto de todas las palabras, un nombre adecuadamente desmesurado y pedante; mi Ego no admitía menos.

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Lugar: Valencia, Spain

viernes, septiembre 23, 2005

¡Más históricas! ¡Es la guerra! (II)

Hoy toca continuar con la relación de novelas históricas recomendadas (primera entrega aquí). Sin embargo, antes de proseguir donde lo dejé, un breve inciso para hablar de "Aníbal" de Gisbert Haesf, una de las novelas de la colección de El País que tenía pendiente y ya llevo bastante avanzada. Su valoración, si quitamos las cien páginas introductorias, absolutamente prescindibles, es positiva. En realidad, el protagonista es un comerciante heleno y Aníbal no sale hasta casi la página 300 (hasta entonces el protagonismo bélico lo ostentan su padre, Amílcar Barca y su sucesor, Asdrúbal). También da curiosos saltos temporales (apenas menciona de pasada, en dos frases, los ocho meses de asedio a Sagunto) y es extremadamente apologética con respecto a Cartago y sus generales (en cierta manera, una sobrecompensación a la propaganda romana que es nuestra principal fuente de información). Sin embargo, se lee con agrado e interés.

Eso sí, hubiera preferido un poco más de cuidado en la edición (Pocket de Edhasa), ya que hay demasiadas erratas (como falta de guiones y saltos de línea, separación incorrecta a final de línea, errores que juraría que son de escaneo...). No son excesivas, pero chocan en una edición profesional. Al menos me divertí mucho con una: le cambian el nombre al protagonista de Antígono a Antígeno (quiero ese corrector ortográfico que incluye en su diccionario la palabra "antígeno").

Pese a toda esta palabrería, de la que podría extraerse una lectura negativa, lo cierto es que posiblemente me compre las otras novelas de Haefs que sacan con El País. Así que...

Sigamos ahora con el repaso a partir de cuando me había quedado:

Poco he leído sobre la Roma de los césares. El ascenso de Vespasiano al poder en "La carrera del honor", de Lindsey Davis es una de las pocas excepciones, aunque, la verdad, prefiero sus novelas sobre el informante Marco Didio Falco. De ellas mi preferida tal vez sea "La mano de hierro de Marte", con visita a la Galia incluida.

No son tan abundantes las novelas que tratan sobre el Imperio Romano de Oriente. Una de ellas es "El faro de Alejandría", de Gillian Bradshaw. Roza en ocasiones lo inverosímil, al ser su protagonista una joven noble de Éfeso que huye a Alejandría para practicar la medicina... haciéndose pasar por eunuco.

Bernard Cornwell reinterpreta el mito de Arturo en sus "Crónicas del señor de la guerra", una trilogía que nos lleva a unas islas británicas recientemente abandonadas por los romanos y bajo la amenaza de invasores sajones. Me gustó mucho el primer tomo: "El rey del invierno", con una visión muy desmitificadora de la leyenda artúrica, y un toque de verosimilitud. Sin embargo, "El enemigo de Dios", su segunda entrega, me resultó tan decepcionante que abandoné la serie. Durante todo el libro no hace otra cosa que dejar pasar el tiempo e incidir en aspectos románticos absolutamente anacrónicos. Ya veremos si le doy otra oportunidad con la tercera y última entrega. Por lo que he leído, su serie del arquero Thomas Sharpe va más en la línea de "El enemigo de Dios" que en la de "El rey del invierno".

Si poco he leído sobre el imperio romano, menos incluso de toda la edad media (teniendo en cuenta todo lo que hay publicado y todos los siglos que abarca). Bien es cierto que muchas de las que he leído no acaban de gustarme, así que no me muestro muy activo en la búsqueda de títulos nuevos. Curiosamente, las que más me han satisfecho son best-sellers puros y duros.

El primero de ellos es "Los pilares de la Tierra" de Ken Follet. He leído multitud de críticas (que si los personajes son planos, que si fuerza demasiado lo de la suspensión de la credulidad...), pero lo cierto es que a mí no me desagrada en absoluto. Además, el proceso de construcción de la catedral es fascinante. Por otra parte, el abad Philip, uno de los personajes principales, es una mezcla de despotismo, cabezonería y buenas intenciones de lo más entretenida. Lo curioso es que las mayores críticas las he leído en foros en los que se alaba la Dragonlance y R.A. Salvatore. En fin...

El otro best-seller a descubrir es "El médico", de Noah Gordon. Es la historia de un inglés que cruza medio mundo y vive la mayor de las imposturas con tal de cumplir su sueño y estudiar medicina junto al gran Avicena en la madrasa de Isphasan. Como todo libro de estas características que valga la pena, mezcla hábilmente varias tramas. En este caso todas tienen un mismo protagonista, un aprendiz durante toda la novela... y no sólo de medicina. Por cierto, todo lo demás que he leído de Gordon ha oscilado entre "se deja leer" (como "El último judío") y "vaya tostón" ("El diamante de Jerusalén" o la continuación de "El médico", "Chamán").

Por cierto, tengo pendiente "Avicena o la ruta de Isfahan", de Gilbert Sinoué. Por lo que me han contado mis padres puede estar muy bien.

Dejando atrás la edad media, podemos detenernos un momentito en la conquista de América por parte de los exploradores españoles. Uno de los libros que más veces he leído (hace años disponía de menos libros que tiempo, y releía mucho... ahora es más bien al revés) es "El dios de la lluvia llora sobre Méjico", de Laszlo Pasuth, que narra la conquista del imperio azteca por parte de Hernán Cortés. Con sus luces y sus sombras, retratando de forma casi mitológica tanto a Cortés como a Moctezuma, repleto de violencia, avaricia, asombro, voluntad inquebrantable, decadencia y mutua fascinación. Tengo que volver a leérmelo un día de estos.

Me gustaría encontrar alguna buena novela sobre Pizarro y el imperio Inca, así como, cambiando un poco de ambiente, sobre la vuelta al mundo de Magallanes-Elcano.

Quisiera comentar cómo llegó a mis manos la siguiente novela a presentar. Me empezó a apetecer el leer algo sobre el Japón feudal y sin pensármelo mucho, me dirigí a la FNAC a buscar un libro (de bolsillo) sobre el tema. Me tropecé con "Shogun" de James Clavell, cuando apenas había empezado a buscar y lo compré al instante (no suele ser mi comportamiento habitual, ya que lo más frecuente es que si no conozco un libro de antemano le dé muchas vueltas antes de adquirirlo). Lo cierto es que fue una grandísima compra. Satisfizo por completo mis expectativas y aún más (aunque lo cierto es que no empecé a comprender a Toranaga hasta la segunda lectura. La novela cuenta la historia de un marinero inglés que naufraga en las costas japonesas y se ve involucrado en las luchas por el poder absoluto, el shogunato, entre distintas facciones, siguiendo especialmente los manejos del daimio Toranaga.

Tardé bastante en leer otra novela de Clavell, ya que cuando una novela histórica me gusta mucho, normalmente siento cierta aprensión a leer algo más del mismo autor (para no darle la oportunidad de fastidiar el buen recuerdo). La verdad es que esta manía se vio en parte confirmada cuando me hice con "Tai-Pan" (en la feria del libro de ocasión). Trata sobre la consolidación de intereses comerciales durante la época colonial inglesa, especialmente en lo referente al establecimiento de Hong Kong. En parte, mi desilusión se debe a que se centra menos en la cultura china de lo que "Shogun" lo hace con la japonesa.

Creo que lo voy a dejar por ahora. La verdad es que la historia, cuanto más reciente, menos me atrae (además, ya es bastante tarde). Veremos si retomo este tema (continuando donde lo dejo o incluso rellenando huecos).