Logosoma

El sufijo OMA se usa en biología para describir los diferentes niveles de estudio. El genoma, por ejemplo, sería el conjunto de todos los genes. Recientemente ha empezado a aplicarse a multitud de conjuntos: transcriptoma, interactoma, metaboloma, proteoma... y así hasta donde la imaginación alcance. ¿Por qué no aplicarlo también al mundo de las letras? Nace así el logosoma, el conjunto de todas las palabras, un nombre adecuadamente desmesurado y pedante; mi Ego no admitía menos.

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Lugar: Valencia, Spain

martes, septiembre 06, 2005

John Scott

La recomendación de hoy es musical. Ante todo, delimitemos el espectro: sólo me gustan algunos clásicos (Tchaikowsky al frente), música de bandas sonoras y heavy metal (preferente, pero no exclusivamente, power metal). Como a los clásicos no hay quien los descubra a estas alturas, me concentraré en las otras dos vertientes.

Mi primera recomendación es un compositor británico de bandas sonoras (y músico de jazz), John Scott, que cuenta en su haber con cerca de un centenar de composiciones para el cine. Pese a ser tan prolijo, es un perfecto desconocido, tal vez porque la mayor parte de estos largometrajes está constituida por películas de bajo presupuesto, muy a menudo realmente infumables. Sirva de ejemplo la cinta de 1981 "Inseminoides".

Tal vez su primer trabajo importante sea para la película interpretada, guionizada y dirigida por Charlton Heston (su primer intento por pasarse a la dirección), "Marco Antonio y Cleopatra", rodada en España en 1972 y cosechando un éxito más que discutible. Pese a ello, su composición muestra ya varias de las virtudes que adornarán empresas posteriores. Como característica más destacable, es extremadamente agradable de escuchar.

Durante los siguientes años, comprondría la música de multitud de películas, en su mayor parte de género fantástico y de serie Z, hasta que en 1980 le encargarían la BSO de "El final de la cuenta atrás", la historia de un moderno portaaviones estadounidense que es trasladado en el tiempo hasta el año 1941, poco antes del ataque japonés a Pearl Harbor. Para este largometraje, Scott compuso una magnífica banda sonora, tal vez la mejor de su carrera, vibrante y adecuadamente heroica, con un tema principal simplemente magnífico. Sobra recalcar que la recomiendo vivamente.

Desgraciadamente, el éxito relativo de "El final de la cuenta atrás" no supuso el espaldarazo definitivo para meter a John Scott entre los compositores escogidos para las grandes superproducciones. Tampoco lo logró cuatro años más tarde con la película que se convertiría en la más taquillera de todas cuantas se beneficiaron de su buen hacer: "Greystoke: la leyenda de tarzán, el rey de los simios" (con Christopher Lambert en un papel que se le ajusta como un guante, el de Lord Greystoke/Tarzán, y Andy McDowell como Jane).

El tema del retorno a la jungla es, simplemente, uno de los mejores (y más pegadizos) que jamás han aparecido en la gran pantalla. En cuanto al resto del álbum, muestra un registro mucho más amplio que en cualquier otro trabajo previo o posterior (de cuantos he escuchado), rayando todo él a gran altura.

Pero, como ya he apuntado, esta excepcional aportación no logró catapultarle hacia el estrellato, así que siguió componiendo magníficas bandas sonoras para películas que, desde luego, no se las merecían. Entre estas destacaría una, la secuela al remake de "King Kong" realizado durante los años 80 y titulada "King Kong vive" (salen Lady Kong y Kong junior, recuerdo haberla visto en el cine... supongo que el que aún la recuerde puede suponer que no debía ser tan espectacularmente mala).

El caso es que en todas las bandas sonoras comentadas (salvo, quizás, "Inseminoide") , John Scott ofrece una obra muy por encima de la calidad que se le presupone, con composiciones extraordinariamente melódicas y temáticas, a la altura del trabajo de auténticos monstruos como John Williams o Jerry Goldsmith (incluso por encima de algunas de las composiciones de éstos de las mismas fechas). Verdaderamente, un autor a rescatar y escuchar, si podéis haceros con alguno de sus álbumes.

Como comentario final, me gustaría reseñar una pequeña sorpresa que me he llevado escribiendo esta entrada. Cuando vi por primera vez "Lionheart", una película de comienzos de la carrera de Jean Claude Van Damme (cuando aún parecía que podía llegar a algo), me llamó la atención su banda sonora (que he buscado en vano durante muchos años). Supongo que lo adivináis. Pues sí, se trata de una de las de John Scott. Tendré que redoblar mis esfuerzos.

4 Comments:

Blogger Jose Vicente said...

¡Holaaa!

Yo también paso por aquí, but I'm sorry, I don't like jazz. Siempre me ha parecido monótono y aburrido.

¿Qué tal algo de Queen?

JVO

3:45 p. m.  
Blogger Sergio Mars said...

Pero, hombre, lo del jazz es otra faceta (que desconozco por completo). Las bandas sonoras de John Scott son totalmente orquestales (a mí también me aburre el jazz).

No, tampoco me gusta Queen.

3:48 p. m.  
Blogger Alfredo Álamo said...

No es que no os guste el jazz, es que sólo habéis escuchado una parte. Endevé

5:33 p. m.  
Blogger Sergio Mars said...

Bueno, ya tengo la banda sonora de "Lionheart" y, efectivamente, es una gozada. Aún tengo que escucharla más detenidamente, pero posee el sello distintivo de Scott: un temazo y magníficas variaciones.

2:46 p. m.  

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