Logosoma

El sufijo OMA se usa en biología para describir los diferentes niveles de estudio. El genoma, por ejemplo, sería el conjunto de todos los genes. Recientemente ha empezado a aplicarse a multitud de conjuntos: transcriptoma, interactoma, metaboloma, proteoma... y así hasta donde la imaginación alcance. ¿Por qué no aplicarlo también al mundo de las letras? Nace así el logosoma, el conjunto de todas las palabras, un nombre adecuadamente desmesurado y pedante; mi Ego no admitía menos.

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Lugar: Valencia, Spain

sábado, septiembre 24, 2005

¡Guardias! ¿Guardias?

Terry Pratchett no es uno de mis escritores preferidos. Su saga de Mundo Disco me parece extremadamente irregular. No me molesta tanto su peculiar sentido del humor (pese a girar siempre en torno al mismo enfoque, consigue no hacerse repetitivo) como su afán moralista (el tratar grandes temas... con una profunidad que, la verdad sea dicha, yo no se la veo por ningún lado). Es mejor cuando no trata desesperadamente de ser incisivo y crítico (por ello quizás, sus novelas sobre el mago inepto Rincewind me resultan insoportables, ya que son básicamente parodias de los clichés de la literatura fantástica). Sin embargo, de vez en cuando da en el clavo (en cada novela en que Muerte tiene un papel destacado, por ejemplo).

El mejor libro de cuantos he leído ambientado en este peculiar mundo es, sin duda, "¡Guardias! ¿Guardias?", que nos presenta las andanzas de la caótica guardia nocturna de Ankh-Morpork mientras tratan de proteger la ciudad de un tenebroso complot para derrocar al Patricio (que incluye un dragón y la muerte de muchos inocentes... si es que éstos aún pueden encontrarse entre sus muros).

No sólo me parece el mejor libro de la saga, sino que además en mi opinión es uno de los mejores libros de fantasía jamás escritos. Posee desde personajes magistrales como el recluta Zanahoria (joven y recio muchachote, poseedor de una rectitud e inocencia a prueba de bomba que, por añadidura, se cree enano), el cabo Nobb (quien apenas convalida como ser humano) o Lady Ramkin (empeñada en la conservación de los indefensos dragoncitos de pantano), hasta ocurrencias realmente geniales como la regla de "sólo una posibilidad entre un millón".

Sin embargo, destacar un solo aspecto sería desmerecer el efecto global. El humor es incisivo, sardónico (aunque habitualmente mucho más sutil de lo que suele serlo en otros títulos) e indiscriminado (reparte a diestro y siniestro), la colección de personajes memorables es extensísima, consiguiendo incluso convertir a la propia Ankh-Morpork en un personaje más (tal vez el protagonista menos conseguido sea el capitán Vimes) y la rocambolesca historia mantiene su interés a lo largo de las casi cuatrocientas páginas de florida prosa.

Uno de sus mayores aciertos es, sin duda, utilizar como contraste, la ingenua y honrada percepción de Zanahoria, frente a la decadencia de la gran ciudad. Zanahoria es el héroe que todos querríamos ser... y su única aspiración es ser un miembro más del cuerpo más despreciado de la ciudad (imponiendo su visión de la realidad por pura fuerza de voluntad; precisamente por no querer imponer nada, sino simplemente por vivir en consonancia con su visión).

Es una pena que no mantenga el nivel con la siguiente aventura de la guardia nocturna, "Hombres de armas". Para empezar, espabila demasiado al ya cabo Zanahoria. Sin embargo, su gran problema es su falta de sutileza a la hora de plantear GRANDES TEMAS (así, en mayúsculas). A saber: el peligro de la cultura de las armas de fuego y la estupidez de los prejuicios. No hace falta abofetear al lector con frases lapidarias y pensamientos profundos al desnudo. En algunos casos, el exceso de celo es contraproducente para el resultado final.

1 Comments:

Anonymous Jorgemán said...

Tú has respondido a tu propia pregunta, sí que queda un inocente entre los muros de Ankh-Morpok, Zanahoria.

Maravilloso el episodio en que hace llorar a los enanos de la taberna.

11:17 a. m.  

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