Logosoma

El sufijo OMA se usa en biología para describir los diferentes niveles de estudio. El genoma, por ejemplo, sería el conjunto de todos los genes. Recientemente ha empezado a aplicarse a multitud de conjuntos: transcriptoma, interactoma, metaboloma, proteoma... y así hasta donde la imaginación alcance. ¿Por qué no aplicarlo también al mundo de las letras? Nace así el logosoma, el conjunto de todas las palabras, un nombre adecuadamente desmesurado y pedante; mi Ego no admitía menos.

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Lugar: Valencia, Spain

martes, septiembre 27, 2005

El instante Aleph

Otro día más, me encuentro a las tantas de la noche y sin tiempo ni ganas de escribir nada. Por suerte, tengo muchos textos desperdigados por mi disco duro, así que puedo ir cogiendo. Hoy toca recomendación de uno de mis autores favoritos. Sed clementes con el estilo del texto, que es un poco antiguo y no me apetece revisarlo.
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Os recomiendo encarecidamente, a todos quienes busquéis un buen libro de ciencia-ficción (o un libro sorprendente, en general) "El Instante Aleph" de Greg Egan. (Ediciones Gigamesh, 2000)

Para empezar copiaré el resumen de la contraportada, para contar con un punto de inicio:

"Andrew Worth, periodista especializado en temas de divulgación científica, rechaza investigar una nueva y misteriosa enfermedad mental, la Angustia; en su lugar acepta un reportaje en la isla artificial de Anarkia, donde se celebra el Congreso del Centenario de Einstein y en el que se presentan a debate varias teorías candidatas a la TOE, la Teoría del Todo soñada por los físicos. Pero allí descubre una trama que amenaza la vida de los físicos más eminentes y se ve abocado a una carrera contrarreloj mientras se acerca el Instante Aleph, una catástrofe de dimensiones cósmicas que se extenderá por el tiempo hasta alcanzar el mismísimo Big Bang."

Puede parecer, a primera vista, algo un pelín duro (en plan física de altos vuelos). Pues sí, lo es, todo lo referente a la TOE requiere un par de lecturas para empezar a comprenderlo. Por fortuna no es necesaria esta comprensión para disfrutar del resto de la novela.

El estilo lo definiría como una evolución natural del cyberpunk. Mi postura respecto a este ¿movimiento? es que quedó estancado tras "Neuromante" de William Gibson. Aportaciones posteriores del mismo autor ("Conde Cero", "Luz Virtual", "Mona Lisa Acelerada") no aportan nada nuevo a la estética y son incapaces de llevar los argumentos más allá. Otros esfuerzos resultan patéticos; tal es el caso de "Clones" de Michael Marshall-Smith, un mezcla-parodia (involuntaria) de las novelas de Gibson y los personajes de Raymond Chandler; o, simplemente, insuficientes (como la aportación de Gregory Bendford a la nueva trilogía de Fundación). En el cine el mejor exponente de esta corriente es "Johnny Mnemonic", basada en un relato del mismo Gibson (por detrás quedan intentos como "Virtuosity" y no meto en el mismo saco a "Blade Runner", una película visualmente cyberpunk aunque con otros intereses argumentales (lo que hizo fue fijar la estética a la que luego se adherirían la mayor parte de las novelas cyberpunk).***

Mi opinión es que, encasillado en los límites que se autoimpuso, sólo podía perpetuarse como una mala réplica de sí mismo. El futuro de este subgénero pasa por ampliar las miras. En el cine tenemos el caso de "Matrix" que con una base cyberpunk supo fusionar otros géneros y conceptos (acción, metafísica, renovación visual...) conquistando un gran éxito (unos 400 millones de dólares de éxito a nivel mundial), aunque a mí, personalmente, me deja un tanto frío salvo por sus espectaculares secuencias de acción. Prefiero otras películas coetáneas que fracasaron, como la espléndida "Dark City", que lleva las ideas de "Matrix" mucho más lejos y carece de sus aspiraciones pseudofilosóficas y del kung-fu, y la aceptable "El nivel 13", película a descubrir, eclipsada por completo por su hermana mayor.

Adoptando una solución distinta tenemos la novela que nos ocupa (o al menos me ocupa a mí, espero que aún siga alguien conmigo). La especulación tecnológica que es la base de las novelas de Gibson se circunscribe al mundo de la informática (y sus aplicaciones directas). Por su parte en "El Instante Aleph" se exporta esta idea a otras ramas, especialmente a la biotecnología, sin descuidar por ello la informática u otras disciplinas (como la ya mencionada física). La idea original no es en sí novedosa. Algo parecido leí con anterioridad en "Tierra" o en "El Navegante Solar" ambas de David Brin. Lo impresionante es el límite al que se lleva el concepto, en una especie de montaña rusa de ideas (esta frase creo que la he leído en referencia al libro aunque la subscribo).

Existen dos partes bien diferenciadas. La primera versa sobre cuatro reportajes que lleva a cabo el protagonista para un programa especial sobre "ADN basura". Así, sin machacar en exceso la trama, diré que el primero trata sobre la opción de revivir temporalmente un cadáver para que el muerto dé pistas sobre su asesinato (de esto nos enteramos en la primera página) y del resto el más impactante es el de los "Autistas voluntarios" (pienso dejaros con la duda aunque os aseguro que te convence).

Estos cuatro casos de aplicación de la biotecnología son los más desarrollados, aunque existen muchos otros que van del mero esbozo al análisis más o menos detallado por parte de los personajes (la existencia de siete sexos que pueden elegirse entre umasc y ufem, incluyendo un género neutro, farmacología individualizada, bioconstrucción...). Pero lo más importante es que todas estas ideas no son mero decorado, sino que influyen en la trama y en las relaciones interpersonales. Egan no va lanzando semillitas a ver dónde caen, sino que las planta y las mima hasta que, en el momento menos pensado, surge el árbol y te obliga a reconsiderar tus ideas al respecto.

A continuación entra en materia (en el Congreso del Centenario) y lo hace desde el punto de vista del periodista (absolutamente profano en la materia) para hacer creíbles las explicaciones sobre las teorías (aún así muchas veces puedes perderte y esto lastra ligeramente la primera lectura). Tras haber establecido el marco tecnológico es en este punto donde empieza la especulación social (por llamarla de algún modo). Es este salto el que le faltaba al cyberpunk para evolucionar hacia una nueva forma (lo anterior de la biotecnología sólo es una renovación) . Los personajes de Gibson son muy fríos o muy planos. En “El Instante Aleph” encontramos personajes complejos e intereses encontrados que nacen de las circunstancias que los rodean (no es una historia de aventuras en un entorno de ciencia-ficción, como “La Guerra de las Galaxias”). Tenemos la tecnología y los hombres que la crean (o, en la mayor parte de los casos, la sufren) y, en un plano superior, las relaciones entre ambos.

El personaje principal, por ejemplo, es un hombre alienado (característico de la obra de Egan). No encuentra su lugar ni en la sociedad ni en el cambiante mundo científico. Es un observador pasivo (salvo en lo que respecta a un asunto) que se ve obligado a reaccionar y tomar en sus manos el timón (en un grado mucho mayor del que se puede llegar a creer).

Entre las ideas sociológicas podemos contar a las “sectas de la ignorancia”, que defienden la inutilidad del método científico y de la ciencia en general (y a las que Andrew detesta); y la sociedad de Anarkia (anarquista, por si hace falta la aclaración), mucho más realista (a mi entender) que la de “Los Desposeídos” de Ursula K. Le Guin y auténticamente anárquica (hasta el punto de admitir otros sistemas en su seno) (Aclaración: para diseñar la sociedad anarquista de “Los Desposeídos” Le Guin se ve obligada a simplificar hasta llegar a un número de variables manejable, Egan, por el contrario, trata de abarcar todos los aspectos de una sociedad avanzada para adecuar un sistema anárquico a ella). Por último, también se puede encontrar el omnipresente tema de las grandes corporaciones supranacionales y su lucha por las patentes y el dominio tecnológico.

Ahora, tratad de unir todas las ideas que he expuesto, imbricadlas, teorizad sobre sus interacciones, y tendréis el mundo en que se desarrolla la acción de la novela. Lo sorprendente del caso es que hay una historia bajo esta maraña, y es a la que hace referencia el extracto que he copiado al inicio. No me voy a referir a ella. Y no es porque no sea interesante sino porque prefiero que la descubráis por vosotros mismos. Sólo un apunte: todo lo que envuelve a la TOE principal es impresionante. Una vez comprendes por donde van los tiros la trama avanza de vuelta de tuerca en vuelta de tuerca hasta alcanzar un clímax sorprendente y realmente ambicioso.

*** Desde que escribí esto he leído más y he descubierto, por ejemplo, "Snowcrash" de Neal Stephenson. Tal vez fui demasiado duro con el subgénero. Algunos de los planteamientos del cyberpunk son aún válidos, aunque requieren de un reajuste en forma y fondo para responder a la estética y las inquietudes actuales. Es un estilo que me atrae. Tal vez algún día tire para adelante mi proyecto biocyberpunk.