Logosoma

El sufijo OMA se usa en biología para describir los diferentes niveles de estudio. El genoma, por ejemplo, sería el conjunto de todos los genes. Recientemente ha empezado a aplicarse a multitud de conjuntos: transcriptoma, interactoma, metaboloma, proteoma... y así hasta donde la imaginación alcance. ¿Por qué no aplicarlo también al mundo de las letras? Nace así el logosoma, el conjunto de todas las palabras, un nombre adecuadamente desmesurado y pedante; mi Ego no admitía menos.

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Lugar: Valencia, Spain

miércoles, septiembre 28, 2005

Añoranzas y pesares

Hoy voy a ponerme con la entrada prontito, para que no me pille como todos los días pasadas las doce de la noche (falsifico la hora para que figuren como una entradita diaria). Voy a aprovechar que la segunda entrega de la colección de literatura fantástica de Planeta DeAgostini está en los kioscos para hacer proselitismo de una de las mejores obras de fantasía, y también una de las menos celebradas: la tri-tetralogía "Añoranzas y Pesares", de Tad Williams.

Tad es un escritor americano no demasiado conocido por estos lares porque tuvo la mala suerte de ser publicado por Timun Mas en el momento en que esta editorial se dedicaba a inundar el mercado con docenas de series de fantasía de autores anglosajones (que iban desde las entretenidas "Crónicas de Belgarath" de David Eddgins, hasta la infame serie de "Los señores de Dusârra" de Lawrence Watt-Evans). ¿Por qué mala suerte? Bueno, el caso es que no cuadraban del todo con las novelas que le hacían compañía en las estanterías y las colecciones (principalmente las múltiples y en declive series de la Dragonlance y otros engendros como la no menos infame serie de "La espada de Joram").

Para empezar, cada tomo son más de sescientas páginas, lo cual no sería demasiado grave si no fuera porque buena parte de ellas no contienen diálogo, sino prolijas descripciones y no demasiada acción. Así, aun compartiendo ciertas características con el resto (el protagonista es un joven, sacado de una posición cómoda y anodina y obligado a crecer y asumir responsabilidades), su estilo se aparta del estándard y comete el imperdonable error de ser "lenta" (la susodicha posición cómoda y anodina persiste durante unas doscientas páginas).

En realidad, incluso esas doscientas páginas son una gozada. El estilo es rico, con un vocabulario extenso y ajustado a lo descrito (esta característica se la he podido comprobar en lecturas de otros libros suyos en inglés). Durante estas páginas iniciales va creando el ambiente y va trabajando los personajes, poco a poco, estableciendo el punto de partida y sentando las bases para todo lo posterior. Cuando el protagonista, Simon, se ve obligado a huir, no se convierte de la noche a la mañana en un héroe (de hecho, lo llevan de un lado a otro casi a rastras durante todo el primer libro). Las tramas paralelas son complejas, ocupando capítulos enteros, y el mundo es amplio y salvaje.

No quiero ni pensar en el éxito que hubieran cosechado de publicarse en colecciones consideradas más prestigiosas (como Nova o Acervo). Basta con ver la trayectoria de la "Canción de hielo y fuego" de Martin en la colección Gigamesh. A la mayor parte de los que adquieren y valoran este tipo de fantasía no se les verá a menos de cinco metros de ninguna de las estanterías donde se alineen las franquicias de Timun Mas.

Hay que admitir que tampoco hay ningún planteamiento excesivamente original. El mundo, Osten Ard, es una especie de Europa medieval, con sus grandes reinos hegemónicos, tribus celtas, vasallos nórdicos y, al sur, un viejo imperio en decadencia (las similitudes se refuerzan por los paralelismos con nuestro mundo, tanto en cuestiones idiomáticas como por rasgos culturales). Hay magia (no mucha, muy restringida y peligrosa) y criaturas mágicas (los shita, principalmente, que traen memorias de los elfos de Tolkien, aunque poseen su propia personalidad y, de hecho, en muchos aspectos son más inhumanos que cualquier otra criatura de inspiración feérica que haya poblado los libros de fantasía). Para completar el cuadro, existen claros paralelismos con el mito artúrico.

Con todos estos mimbres, Tad Williams entrelaza su historia. Un gran lucha a muerte entre lo viejo y lo nuevo, donde los reyes son peones movidos por fuerzas más poderosas y todos danzan al son de una misteriosa profecía. El título de la serie es una traducción no muy afortunada de "Memory, Sorrow and Thorn", aunque es cierto que la añoranza juega un papel muy importante, casi crucial. Añoranza por lo que fue y ya no podrá ser. Una de las lecturas que se pueden hacer de la obra es que no se puede vivir en el pasado, sino que hay que superarlo, aprender de él y asumir nuevas metas (esto es una interpretación, nunca lo exponen de este modo, ya sabéis que me revienta que me aleccionen en una novela).

Son cuatro libros. El primero, "El trono de huesos de dragón", lo compré hace muchos años, tras cuidadoso examen de la estantería de fantasía de El Corte Inglés en una de mis escasísimas adquisiciones infantiles. Como no tenía ni idea de nada, lo escogí por el texto de la solapa, una descripción del antedicho trono. Tras devorarlo, me hice enseguida con el segundo volumen, "La roca del adios" y, después, vino la larga espera. Tardaron algo así como seis años en sacar "A través del nido de Ghants". Ya había casi perdido la esperanza cuando lo vi en París Valencia y me abalancé sobre él... para descubrir que, al final, no era una trilogía.

En realidad, todas estas visicitudes tiene su origen en el propio Tad. Tardó ocho años en completar la obra, y los dos primeros libros se publicaron cuando el tercero (y último) aún estaba en proceso de escritura. Al final, como obtuvo un tocho de mil seiscientas páginas, los editores le convencieron para que se publicara en dos volúmenes, que en realidad forman parte de una misma novela (cada una de las anteriores entregas se preocupa de cerrar en cierta forma algunos arcos argumentales y abrir otros nuevos, las dos últimas, por el contrario, funcionan aún más como una unidad), titulada "La Torre del Ángel Verde".

La mejor edición es, sin duda, la original en tapa dura, con unas magníficas cubiertas ilustradas por Michael Whelan. Hay una segunda edición en tapa dura, mucho menos lujosa (pero al mismo precio), que aún puede encontrarse en las tiendas como números sueltos, y una deplorable edición en bolsillo (sin ilustraciones y, además, partiendo cada libro en dos, por lo que son ocho feos tomos que salen casi tan caros como el tetralogía original). La nueva edición de Planeta deAgostini respeta las ilustraciones originales, en tapa dura aunque tamaño reducido (desconozco la calidad del acabado, pero puede ser una buena inversión, ya que salen por apenas siete euros).

Respecto a Tad... En España se han publicado otras dos obras suyas. Primero, también por Timun Mas (y, más tarde, en colecciones previas de venta por correo), "La canción de Cazarrabo", su primera novela. Una historia de fantasía épica protagonizada por gatos (sí, gatos, de esos callejeros). Simpática y muy entretenida.

Además, se ha empezado a publicar también su aporte a la ciencia ficción, la saga de Otherland (mastodóntica también). Cuatro volúmenes de casi mil páginas sobre un universo construido en un entorno casi mágico de realidad virtual. Se trata de una aproximación a la ciencia ficción muy cercana a la fantasía, con un toque ciberpunk cotidiano (la tecnología no es el foco de la narración, lo que la hace muy interesante por todas esas maravillas de estar por casa presentadas sin estridencias). Los distintos escenarios virtuales recrean ambientes escogidos por sus megalomaníacos creadores (el Marte de Burroughs, Londres azotado por la invasión de marcianos de Wells, un Egipto mitológico... y así varias docenas).

Por lo que sé, la saga completa sólo está disponible en estos momentos para los miembros del Círculo de Lectores (Timun Mas empezó a publicarla, dividiendo los libros, pero se quedó en el segundo). Pero bueno, en Amazon puede encontrarse en inglés y en bolsillo a precios muy buenos (sobre todo ahora que el dólar no está en sus mejores tiempos).

Tad no ha escrito mucho más (sus novelas son muy largas y se toma mucho tiempo para terminarlas). De él he leído también "The war of the flowers" (un único tomo, para variar, aunque muy, muy grueso), una aventura en un mundo feérico que ha caído en la degradación de una excesiva industrialización (con la salvedad de que allí la industria es la magia... pero con los mismos resultados catastróficos para el medio ambiente y la misma opresión a los menos favorecidos). Estaría bien que lo tradujeran, aunque presenta dificultades, ya que emplea el concepto anglosajón de "fairy", bastante diferente en sus connotaciones que nuestras hadas.

Actualmente se encuentra publicando una nueva trilogía de fantasía épica, titulada "Shadowmarch". Podéis consultar más detalles aquí.

1 Comments:

Blogger Jordi Samsó Besora said...

Estoy abducido en la lectura drl segundo tomo, a punto de leer el tercero. Ciertamente es algo lento y no demasiado sorprendente. Aún así me gusta. He detectado un error a no ser que el curso de la historia me lo desmienta. Página 660 de la edición del círculo de lectores, llama al caballo de Sludig con el nombre del caballo de Deonorth.

11:55 a. m.  

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