Logosoma

El sufijo OMA se usa en biología para describir los diferentes niveles de estudio. El genoma, por ejemplo, sería el conjunto de todos los genes. Recientemente ha empezado a aplicarse a multitud de conjuntos: transcriptoma, interactoma, metaboloma, proteoma... y así hasta donde la imaginación alcance. ¿Por qué no aplicarlo también al mundo de las letras? Nace así el logosoma, el conjunto de todas las palabras, un nombre adecuadamente desmesurado y pedante; mi Ego no admitía menos.

Nombre:
Lugar: Valencia, Spain

viernes, septiembre 30, 2005

Sesión 9

En consonancia con mi humor de hoy, voy a esparcir mal rollo. Quisiera recomendaros una de las mejores películas rodadas en los últimos años: "Sesión 9" de Brad Anderson. Hay películas de terror, películas de terror psicológico y películas de mal rollo. Ésta es de muy, muy mal rollo.

En líneas generales, cuenta la historia de un equipo de limpieza que tiene que eliminar el asbesto cancerígeno con que se aislaron los muros de un viejo y abandonado hospital psiquiátrico, que quieren convertir en una especie de centro municipal. El ambiente opresivo (tanto externo como interno), va cargando de tensión el trabajito y un terrible suceso acaba por salir a la luz, con resultados fácilmente imaginables.

Como podéis comprobar, nada en principio que lo diferencie de cientos de subproductos de terror como los que nos inunda cada año. Sin embargo, el enfoque es muy distinto. No hay apenas sangre, no hay sustos, no hay engaños visuales, no hay música estridente, sólo hay un adolescente y actúa como tal... ¿Qué hay? Para empezar un edificio que, por sí solo, ya acongoja (si queréis haceros una idea, visitad esta galería de fotos en la web "Modern ruins" y, de paso, el resto, que no tienen desperdicio). También una historia hábilmente urdida para sorprender al espectador (no para engañarlo). Pero, sobre todo, mucho, mucho mal rollo; oleadas de mal rollo.


Todo está calculado. Desde la magnífica secuencia de inicio, que ya pone a prueba las preconcepciones de los espectadores, hasta las pistas hábilmente dispuestas para que las comprendamos a posteriori. Pese a lo modesto de los medios empleados, contiene imágenes que se quedan grabadas en la retina (en ocasiones, por nada especial, simplemente por la fuerza intrínseca de las mismas), como una mano revolviendo entre viejos despojos, una silla de electroshock abandonada, unas luces que se apagan...

Evidentemente, no tuvo demasiado éxito. El público prefiere ser engañado vilmente y sorprenderse por giros argumentales absolutamente imprevistos sólo porque son ridículamente inverosímiles ("Identity"). Además, no van al cine a pasárselo mal, sino a tener un par de sustos inocuos (la vi en un cine casi vacío, sólo había una parejita que buscaba seguramente alguna excusa para cogerse bien fuerte... por su expresión a la salida creo que no la disfrutaron mucho). Para eso vale basura como "Ghost ship".

Su presupuesto fue de apenas un millón y medio de dólares (una bagatela, incluso por estos lares). En EE.UU. no recaudó más de 375.000. Sin embargo, en España, el mercado más propicio para las películas de terror (a saber por qué), prácticamente cubrió su presupuesto, recaudando 1.332.ooo euros (casi 300.000 espectadores), lo cual no es poca hazaña teniendo en cuenta que apenas se publicitó (se exhibió durante la primavera de 2002).

Este "éxito" propició que la siguiente película de Brad Anderson se rodara con capital español, bajo el manto de la Fantastic Factory. El director contó con cinco millones de presupuesto para rodar "El maquinista", con Christian Bale (fantasmagórico tras quedarse literalmente en los huesos) y Michael Ironside. Otra magnífica película (aunque, en mi opinión, inferior a "Sesión 9"), acerca de un operario que lleva más de un año sin poder conciliar el sueño (y que se ha quedado en el proceso en unos miserables 54 kilos de peso... simplemente asombroso, no hay truco que valga, Bale mide metro ochenta).

"Sesión 9", un ejemplo de lo que se puede hacer con millón y medio, doce actores y mucho talento. Si cundiera el ejemplo... ¡sería horrible! ¡No hay forma humana de soportar tanto mal rollo!

jueves, septiembre 29, 2005

Algunas tildes diacríticas

Hoy vuelvo sobre cuestiones ortográficas.

Las tildes diacríticas se emplean para distinguir, por lo general, palabras pertenecientes a diferentes categorías gramaticales, que tienen, sin embargo, idéntica forma (definición extraída del diccionario ortográfico de la RAE que recomendé encarecidamente en una entrada anterior) . En realidad, para aclararnos son esas tildes que ponemos o no ponemos en contra de las reglas generales de acentuación (definición más imprecisa, pero más apropiada a tenor de lo que leo en el susodicho diccionario).

La mayor parte de los casos son clarísimos: con tilde significa tal y sin tilde significa cual. Es cuestión de aprendérselos y punto. Hay, sin embargo, algunos casos más peliagudos que expongo a continuación:

* Los demostrativos: pueden llevar tilde cuando funcionan como pronombres.

La clave de todo está en ese "pueden". Para empezar, las formas neutras (esto, eso, aquello) nunca llevan tilde, así como tampoco sus plurales. Sin embargo, hay que tener cuidado, ya que "estos", "esos" y "aquellos" también son los plurales de las formas masculinas, en cuyo caso sí que pueden llevar tilde. Y sigue el "pueden", porque se trata de una norma que no hace falta aplicar siempre. Sólo es obligatoria cuando existe riesgo de confusión, siendo en el resto de situaciones optativa (y, por tanto, no constituiría una falta ortográfica su omisión).

Personalmente, pongo la tilde siempre que funcionan como pronombre (y no son neutros). Me gustan las cosas ordenadas y simples. El problema surge cuando no se tiene muy clara la norma. Ya es bastante malo discriminar si es pronombre o no, para además ponderar en cada caso si hay riesgo de confusión (especialmente, escribiendo deprisa) y no vale obviarlos siempre, porque hay casos en los que, decididamente, son obligatorios (también hay que tener cuidado con la sobrecorrección: utilizando tilde cuando son unos simples demostrativos sin función pronominal). Por último, hay que vigilar el asunto de la homonimia entre las formas plurales masculina y neutra.

* Solo/sólo: "solo" puede funcionar como adjetivo o adverbio y llevará acento ortográfico en su uso adverbial cuando quien escribe perciba riesgo de ambigüedad.

Hablando de ambigüedades... Fue una sorpresa el descubrir que eso que decían en el colegio de que "sólo" llevaba tilde cuando podía sustituirse por "solamente" no es del todo cierto. La verdad es que cuanto más pienso en esta norma más confusa la veo. Acabo de leer una novela donde ni un solo "solo" lleva tilde. Sin embargo, no he podido decidir si todos aquellos casos eran erróneos o no, porque ¿qué significa eso de percibir riesgo de ambigüedad? Vale, pueden poner ejemplos en los manuales ortográficos (el de la RAE es: "Pasaré solo/sólo este verano aquí"). Sin embargo, esta frase sólo es ambigua descontextualizada. Si estuviera dentro de una historia más amplia dudo mucho que existiera aún riesgo de confusión. Así pues, ¿se debe aplicar la norma teniendo en cuenta las oraciones como entes autónomos?, ¿o habría que considerar todo aquello que el lector conoce cuando interpreta lo escrito? ¿Quién es el autor para juzgar cuándo resultará absolutamente inequívoco el significado de "solo" para cualquier lector que se acerque a su obra?

Algún día me gustaría indagar más en este asunto. Especialmente, porque me surge la duda de si será incorrecto utilizar la tilde cuando resulte meridianamente claro que funciona como adverbio. Lo único cierto es que años de enseñanza del truco sólo/solamente hacen que la no utilización del acento gráfico sea considerada generalmente como error ortográfico por los lectores que se preocupan por la corrección formal de lo que leen. Esta circunstancia puede molestar en la lectura (incluso entorpecer en la inmersión en la historia), así que me decanto por seguir a rajatabla la vieja regla, asumiendo que siempre hay, aunque sea infinitesimal, la posibilidad de confusión (aunque después de saber todo esto, no puedo desembarazarme de ciertos remordimientos).

A veces es duro ser de ciencias.

* Aun/aún: "aún" llevará tilde cuando se use con el significado de "todavía". En cambio, cuando equivale a "hasta", "también", "incluso" o "siquiera", se escribirá sin tilde.

Esta tilde me lleva loco. Hay casos clarísimos (No ha llegado aún/Ni aun él lo sabía). Pero me encuentro con construcciones en las que puedo sustituir el "aun" tanto por "todavía" como por "incluso": "Es todavía más aplicado que su hermano". ¿Y ahora qué? Este "todavía" se refiere a la quinta acepción del diccionario de la RAE al denotar encarecimiento o ponderación, y está incluido en la norma. Cierto, podría existir una ligerísima variación de significado entre ese "todavía" ponderativo y el "incluso" que podría sustituirlo, pero no me convence y me llena de dudas. ¿Qué actitud tomar? Pues no sé. Supongo que hay que aplicar la regla de la sustitución y, cuando las dos formas cuadren, decidir cuál es aquélla con la que nos sentimos más satisfechos (cualquier cosa, menos soslayar la cuestión renunciando al "aun"; hay que afrontar las dificultades).

* Para terminar, un terceto de cuestiones que aún no acaban de asumirse del todo. Primero: Las mayúsculas llevan tilde si les corresponde según las normas y jamás ha habido norma en contra (otra cosa es que, en tiempos de las máquinas de escribir mecánicas, se hiciera un poco la vista gorda por simple cuestión técnica). Segundo: Las formas verbales con pronombres enclíticos (esto lo he leído directamente en el diccionario ortográfico, son los pronombres que se escriben unidos al verbo) se acentúan según las normas generales, considerándolas como una sola palabra (no es inhabitual encontrarlas escritas con tilde cuando no les corresponde, al conservar la grafía de la forma verbal original). Tercero: los vocablos en otros idiomas incorporados al castellano están sujetos a las normas de acentuación (y pronunciación) de éste. En caso contrario, o si se desea mantener la forma extranjera por cualquier razón, debe ir entre comillas o en cursiva.

Aquí lo dejo. Debe tenerse en cuenta mi nula formación filológica y espero que se me disculpe el que en muchos casos no plantee más que dudas. Se trata simplemente de un conjunto de reflexiones en torno a un tema que me preocupa. Tal vez debería meterme algún día más en serio con todo esto en vez de ir especulando a ciegas. Si alguien puede arrojar más luz sobre cualquiera de estas cuestiones...

miércoles, septiembre 28, 2005

Añoranzas y pesares

Hoy voy a ponerme con la entrada prontito, para que no me pille como todos los días pasadas las doce de la noche (falsifico la hora para que figuren como una entradita diaria). Voy a aprovechar que la segunda entrega de la colección de literatura fantástica de Planeta DeAgostini está en los kioscos para hacer proselitismo de una de las mejores obras de fantasía, y también una de las menos celebradas: la tri-tetralogía "Añoranzas y Pesares", de Tad Williams.

Tad es un escritor americano no demasiado conocido por estos lares porque tuvo la mala suerte de ser publicado por Timun Mas en el momento en que esta editorial se dedicaba a inundar el mercado con docenas de series de fantasía de autores anglosajones (que iban desde las entretenidas "Crónicas de Belgarath" de David Eddgins, hasta la infame serie de "Los señores de Dusârra" de Lawrence Watt-Evans). ¿Por qué mala suerte? Bueno, el caso es que no cuadraban del todo con las novelas que le hacían compañía en las estanterías y las colecciones (principalmente las múltiples y en declive series de la Dragonlance y otros engendros como la no menos infame serie de "La espada de Joram").

Para empezar, cada tomo son más de sescientas páginas, lo cual no sería demasiado grave si no fuera porque buena parte de ellas no contienen diálogo, sino prolijas descripciones y no demasiada acción. Así, aun compartiendo ciertas características con el resto (el protagonista es un joven, sacado de una posición cómoda y anodina y obligado a crecer y asumir responsabilidades), su estilo se aparta del estándard y comete el imperdonable error de ser "lenta" (la susodicha posición cómoda y anodina persiste durante unas doscientas páginas).

En realidad, incluso esas doscientas páginas son una gozada. El estilo es rico, con un vocabulario extenso y ajustado a lo descrito (esta característica se la he podido comprobar en lecturas de otros libros suyos en inglés). Durante estas páginas iniciales va creando el ambiente y va trabajando los personajes, poco a poco, estableciendo el punto de partida y sentando las bases para todo lo posterior. Cuando el protagonista, Simon, se ve obligado a huir, no se convierte de la noche a la mañana en un héroe (de hecho, lo llevan de un lado a otro casi a rastras durante todo el primer libro). Las tramas paralelas son complejas, ocupando capítulos enteros, y el mundo es amplio y salvaje.

No quiero ni pensar en el éxito que hubieran cosechado de publicarse en colecciones consideradas más prestigiosas (como Nova o Acervo). Basta con ver la trayectoria de la "Canción de hielo y fuego" de Martin en la colección Gigamesh. A la mayor parte de los que adquieren y valoran este tipo de fantasía no se les verá a menos de cinco metros de ninguna de las estanterías donde se alineen las franquicias de Timun Mas.

Hay que admitir que tampoco hay ningún planteamiento excesivamente original. El mundo, Osten Ard, es una especie de Europa medieval, con sus grandes reinos hegemónicos, tribus celtas, vasallos nórdicos y, al sur, un viejo imperio en decadencia (las similitudes se refuerzan por los paralelismos con nuestro mundo, tanto en cuestiones idiomáticas como por rasgos culturales). Hay magia (no mucha, muy restringida y peligrosa) y criaturas mágicas (los shita, principalmente, que traen memorias de los elfos de Tolkien, aunque poseen su propia personalidad y, de hecho, en muchos aspectos son más inhumanos que cualquier otra criatura de inspiración feérica que haya poblado los libros de fantasía). Para completar el cuadro, existen claros paralelismos con el mito artúrico.

Con todos estos mimbres, Tad Williams entrelaza su historia. Un gran lucha a muerte entre lo viejo y lo nuevo, donde los reyes son peones movidos por fuerzas más poderosas y todos danzan al son de una misteriosa profecía. El título de la serie es una traducción no muy afortunada de "Memory, Sorrow and Thorn", aunque es cierto que la añoranza juega un papel muy importante, casi crucial. Añoranza por lo que fue y ya no podrá ser. Una de las lecturas que se pueden hacer de la obra es que no se puede vivir en el pasado, sino que hay que superarlo, aprender de él y asumir nuevas metas (esto es una interpretación, nunca lo exponen de este modo, ya sabéis que me revienta que me aleccionen en una novela).

Son cuatro libros. El primero, "El trono de huesos de dragón", lo compré hace muchos años, tras cuidadoso examen de la estantería de fantasía de El Corte Inglés en una de mis escasísimas adquisiciones infantiles. Como no tenía ni idea de nada, lo escogí por el texto de la solapa, una descripción del antedicho trono. Tras devorarlo, me hice enseguida con el segundo volumen, "La roca del adios" y, después, vino la larga espera. Tardaron algo así como seis años en sacar "A través del nido de Ghants". Ya había casi perdido la esperanza cuando lo vi en París Valencia y me abalancé sobre él... para descubrir que, al final, no era una trilogía.

En realidad, todas estas visicitudes tiene su origen en el propio Tad. Tardó ocho años en completar la obra, y los dos primeros libros se publicaron cuando el tercero (y último) aún estaba en proceso de escritura. Al final, como obtuvo un tocho de mil seiscientas páginas, los editores le convencieron para que se publicara en dos volúmenes, que en realidad forman parte de una misma novela (cada una de las anteriores entregas se preocupa de cerrar en cierta forma algunos arcos argumentales y abrir otros nuevos, las dos últimas, por el contrario, funcionan aún más como una unidad), titulada "La Torre del Ángel Verde".

La mejor edición es, sin duda, la original en tapa dura, con unas magníficas cubiertas ilustradas por Michael Whelan. Hay una segunda edición en tapa dura, mucho menos lujosa (pero al mismo precio), que aún puede encontrarse en las tiendas como números sueltos, y una deplorable edición en bolsillo (sin ilustraciones y, además, partiendo cada libro en dos, por lo que son ocho feos tomos que salen casi tan caros como el tetralogía original). La nueva edición de Planeta deAgostini respeta las ilustraciones originales, en tapa dura aunque tamaño reducido (desconozco la calidad del acabado, pero puede ser una buena inversión, ya que salen por apenas siete euros).

Respecto a Tad... En España se han publicado otras dos obras suyas. Primero, también por Timun Mas (y, más tarde, en colecciones previas de venta por correo), "La canción de Cazarrabo", su primera novela. Una historia de fantasía épica protagonizada por gatos (sí, gatos, de esos callejeros). Simpática y muy entretenida.

Además, se ha empezado a publicar también su aporte a la ciencia ficción, la saga de Otherland (mastodóntica también). Cuatro volúmenes de casi mil páginas sobre un universo construido en un entorno casi mágico de realidad virtual. Se trata de una aproximación a la ciencia ficción muy cercana a la fantasía, con un toque ciberpunk cotidiano (la tecnología no es el foco de la narración, lo que la hace muy interesante por todas esas maravillas de estar por casa presentadas sin estridencias). Los distintos escenarios virtuales recrean ambientes escogidos por sus megalomaníacos creadores (el Marte de Burroughs, Londres azotado por la invasión de marcianos de Wells, un Egipto mitológico... y así varias docenas).

Por lo que sé, la saga completa sólo está disponible en estos momentos para los miembros del Círculo de Lectores (Timun Mas empezó a publicarla, dividiendo los libros, pero se quedó en el segundo). Pero bueno, en Amazon puede encontrarse en inglés y en bolsillo a precios muy buenos (sobre todo ahora que el dólar no está en sus mejores tiempos).

Tad no ha escrito mucho más (sus novelas son muy largas y se toma mucho tiempo para terminarlas). De él he leído también "The war of the flowers" (un único tomo, para variar, aunque muy, muy grueso), una aventura en un mundo feérico que ha caído en la degradación de una excesiva industrialización (con la salvedad de que allí la industria es la magia... pero con los mismos resultados catastróficos para el medio ambiente y la misma opresión a los menos favorecidos). Estaría bien que lo tradujeran, aunque presenta dificultades, ya que emplea el concepto anglosajón de "fairy", bastante diferente en sus connotaciones que nuestras hadas.

Actualmente se encuentra publicando una nueva trilogía de fantasía épica, titulada "Shadowmarch". Podéis consultar más detalles aquí.

martes, septiembre 27, 2005

El instante Aleph

Otro día más, me encuentro a las tantas de la noche y sin tiempo ni ganas de escribir nada. Por suerte, tengo muchos textos desperdigados por mi disco duro, así que puedo ir cogiendo. Hoy toca recomendación de uno de mis autores favoritos. Sed clementes con el estilo del texto, que es un poco antiguo y no me apetece revisarlo.
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Os recomiendo encarecidamente, a todos quienes busquéis un buen libro de ciencia-ficción (o un libro sorprendente, en general) "El Instante Aleph" de Greg Egan. (Ediciones Gigamesh, 2000)

Para empezar copiaré el resumen de la contraportada, para contar con un punto de inicio:

"Andrew Worth, periodista especializado en temas de divulgación científica, rechaza investigar una nueva y misteriosa enfermedad mental, la Angustia; en su lugar acepta un reportaje en la isla artificial de Anarkia, donde se celebra el Congreso del Centenario de Einstein y en el que se presentan a debate varias teorías candidatas a la TOE, la Teoría del Todo soñada por los físicos. Pero allí descubre una trama que amenaza la vida de los físicos más eminentes y se ve abocado a una carrera contrarreloj mientras se acerca el Instante Aleph, una catástrofe de dimensiones cósmicas que se extenderá por el tiempo hasta alcanzar el mismísimo Big Bang."

Puede parecer, a primera vista, algo un pelín duro (en plan física de altos vuelos). Pues sí, lo es, todo lo referente a la TOE requiere un par de lecturas para empezar a comprenderlo. Por fortuna no es necesaria esta comprensión para disfrutar del resto de la novela.

El estilo lo definiría como una evolución natural del cyberpunk. Mi postura respecto a este ¿movimiento? es que quedó estancado tras "Neuromante" de William Gibson. Aportaciones posteriores del mismo autor ("Conde Cero", "Luz Virtual", "Mona Lisa Acelerada") no aportan nada nuevo a la estética y son incapaces de llevar los argumentos más allá. Otros esfuerzos resultan patéticos; tal es el caso de "Clones" de Michael Marshall-Smith, un mezcla-parodia (involuntaria) de las novelas de Gibson y los personajes de Raymond Chandler; o, simplemente, insuficientes (como la aportación de Gregory Bendford a la nueva trilogía de Fundación). En el cine el mejor exponente de esta corriente es "Johnny Mnemonic", basada en un relato del mismo Gibson (por detrás quedan intentos como "Virtuosity" y no meto en el mismo saco a "Blade Runner", una película visualmente cyberpunk aunque con otros intereses argumentales (lo que hizo fue fijar la estética a la que luego se adherirían la mayor parte de las novelas cyberpunk).***

Mi opinión es que, encasillado en los límites que se autoimpuso, sólo podía perpetuarse como una mala réplica de sí mismo. El futuro de este subgénero pasa por ampliar las miras. En el cine tenemos el caso de "Matrix" que con una base cyberpunk supo fusionar otros géneros y conceptos (acción, metafísica, renovación visual...) conquistando un gran éxito (unos 400 millones de dólares de éxito a nivel mundial), aunque a mí, personalmente, me deja un tanto frío salvo por sus espectaculares secuencias de acción. Prefiero otras películas coetáneas que fracasaron, como la espléndida "Dark City", que lleva las ideas de "Matrix" mucho más lejos y carece de sus aspiraciones pseudofilosóficas y del kung-fu, y la aceptable "El nivel 13", película a descubrir, eclipsada por completo por su hermana mayor.

Adoptando una solución distinta tenemos la novela que nos ocupa (o al menos me ocupa a mí, espero que aún siga alguien conmigo). La especulación tecnológica que es la base de las novelas de Gibson se circunscribe al mundo de la informática (y sus aplicaciones directas). Por su parte en "El Instante Aleph" se exporta esta idea a otras ramas, especialmente a la biotecnología, sin descuidar por ello la informática u otras disciplinas (como la ya mencionada física). La idea original no es en sí novedosa. Algo parecido leí con anterioridad en "Tierra" o en "El Navegante Solar" ambas de David Brin. Lo impresionante es el límite al que se lleva el concepto, en una especie de montaña rusa de ideas (esta frase creo que la he leído en referencia al libro aunque la subscribo).

Existen dos partes bien diferenciadas. La primera versa sobre cuatro reportajes que lleva a cabo el protagonista para un programa especial sobre "ADN basura". Así, sin machacar en exceso la trama, diré que el primero trata sobre la opción de revivir temporalmente un cadáver para que el muerto dé pistas sobre su asesinato (de esto nos enteramos en la primera página) y del resto el más impactante es el de los "Autistas voluntarios" (pienso dejaros con la duda aunque os aseguro que te convence).

Estos cuatro casos de aplicación de la biotecnología son los más desarrollados, aunque existen muchos otros que van del mero esbozo al análisis más o menos detallado por parte de los personajes (la existencia de siete sexos que pueden elegirse entre umasc y ufem, incluyendo un género neutro, farmacología individualizada, bioconstrucción...). Pero lo más importante es que todas estas ideas no son mero decorado, sino que influyen en la trama y en las relaciones interpersonales. Egan no va lanzando semillitas a ver dónde caen, sino que las planta y las mima hasta que, en el momento menos pensado, surge el árbol y te obliga a reconsiderar tus ideas al respecto.

A continuación entra en materia (en el Congreso del Centenario) y lo hace desde el punto de vista del periodista (absolutamente profano en la materia) para hacer creíbles las explicaciones sobre las teorías (aún así muchas veces puedes perderte y esto lastra ligeramente la primera lectura). Tras haber establecido el marco tecnológico es en este punto donde empieza la especulación social (por llamarla de algún modo). Es este salto el que le faltaba al cyberpunk para evolucionar hacia una nueva forma (lo anterior de la biotecnología sólo es una renovación) . Los personajes de Gibson son muy fríos o muy planos. En “El Instante Aleph” encontramos personajes complejos e intereses encontrados que nacen de las circunstancias que los rodean (no es una historia de aventuras en un entorno de ciencia-ficción, como “La Guerra de las Galaxias”). Tenemos la tecnología y los hombres que la crean (o, en la mayor parte de los casos, la sufren) y, en un plano superior, las relaciones entre ambos.

El personaje principal, por ejemplo, es un hombre alienado (característico de la obra de Egan). No encuentra su lugar ni en la sociedad ni en el cambiante mundo científico. Es un observador pasivo (salvo en lo que respecta a un asunto) que se ve obligado a reaccionar y tomar en sus manos el timón (en un grado mucho mayor del que se puede llegar a creer).

Entre las ideas sociológicas podemos contar a las “sectas de la ignorancia”, que defienden la inutilidad del método científico y de la ciencia en general (y a las que Andrew detesta); y la sociedad de Anarkia (anarquista, por si hace falta la aclaración), mucho más realista (a mi entender) que la de “Los Desposeídos” de Ursula K. Le Guin y auténticamente anárquica (hasta el punto de admitir otros sistemas en su seno) (Aclaración: para diseñar la sociedad anarquista de “Los Desposeídos” Le Guin se ve obligada a simplificar hasta llegar a un número de variables manejable, Egan, por el contrario, trata de abarcar todos los aspectos de una sociedad avanzada para adecuar un sistema anárquico a ella). Por último, también se puede encontrar el omnipresente tema de las grandes corporaciones supranacionales y su lucha por las patentes y el dominio tecnológico.

Ahora, tratad de unir todas las ideas que he expuesto, imbricadlas, teorizad sobre sus interacciones, y tendréis el mundo en que se desarrolla la acción de la novela. Lo sorprendente del caso es que hay una historia bajo esta maraña, y es a la que hace referencia el extracto que he copiado al inicio. No me voy a referir a ella. Y no es porque no sea interesante sino porque prefiero que la descubráis por vosotros mismos. Sólo un apunte: todo lo que envuelve a la TOE principal es impresionante. Una vez comprendes por donde van los tiros la trama avanza de vuelta de tuerca en vuelta de tuerca hasta alcanzar un clímax sorprendente y realmente ambicioso.

*** Desde que escribí esto he leído más y he descubierto, por ejemplo, "Snowcrash" de Neal Stephenson. Tal vez fui demasiado duro con el subgénero. Algunos de los planteamientos del cyberpunk son aún válidos, aunque requieren de un reajuste en forma y fondo para responder a la estética y las inquietudes actuales. Es un estilo que me atrae. Tal vez algún día tire para adelante mi proyecto biocyberpunk.

lunes, septiembre 26, 2005

Thyrfing

Hala, basta de tonterías. Vamos a ponernos serios.

Hoy toca entrada heavy. Pero claro, no podía ser un heavy de esos normalitos y que todo el mundo conoce, no. Hoy quiero presentaros a los suecos Thyrfing, abanderados del Viking Metal.

¿Qué es el Viking Metal? Bueno, creo que ni ellos mismos lo saben. Se trata, simplemente de música que toma su inspiración de la tradición nórdica. Al parecer hay varias bandas que utilizan esta etiqueta para definir su música (algunas de ellas, al parecer, con posicionamiento ideológico, lo cual no es el caso de Thyrfing). Esta banda, formada en 1995, toma prestados de la mitología y las sagas vikingas elementos para sus letras, y de la tradición musical nórdica, supongo que también tomarán elementos para su música.


La verdad es que, como desconozco por completo el folclore musical nórdico y las letras de las canciones están mayoritariamente en sueco, pues de lo único que puedo disfrutrar es del estilo y de la alegría de la música. Pero no es una alegría de "qué bonito es el mundo y qué bien me siento"; no, es una alegría del estilo de "hemos arrasado un poblado y ahora nos estamos poniendo ciegos de cerveza" (el que disfrute con ello resulta en cierta medida contradictorio, dado mi carácter pacífico y mi abstinencia respecto al alcohol... debe ser algún tipo de memoria racial, proviniente de tiempos menos acomodados).

Musicalmente hablando, y desde mi absoluta ignorancia, sólo puede apuntar un par de generalidades. La melodía está muy trabajada y es muy importante, con guitarras eléctricas sonando bastante claras y mucha percusión. Las voces son mayormente guturales (lo cual queda muy bien en sueco, a mí suele gustarme más bien lo contrario), actuando casi como otro instrumento. En los últimos discos incluyen de tanto en tanto voces limpias, aunque principalmente como apoyo.

Llevan sacados cuatro discos: Thyrfing (1998), Valdr Galga (1999), Urkraft (2000) y Vansinnesvisor (2002). Los dos últimos son los más elaborados y los que tienen los mejores temas. Personalmente, me decanto por Urkraft, aunque Vansinnesvisor contiene grandes canciones como "The Giants laughter". Los otros dos tampoco están nada mal. ¿Cómo no puede ser buena una canción que lleve por título "Zarpemos para saquear", presente en el primer disco?

Un pequeño apunte: Thyrfing (Tyrfing) es el nombre de una espada maldita de la mitología vikinga, encargada por Odin como regalo para uno de sus nietos. Los enanos que la forjaron, debido a que fueron obligados a ello, la maldijeron de forma tal que todo aquel que la empuñara acabaría siendo muerto por la misma espada, que pasaría a manos de su asesino, reiniciándose el ciclo.

La página oficial del grupo está aquí.

domingo, septiembre 25, 2005

Premio Gandalf 2005

Hoy el Ego se ensancha, ya que puedo anunciar que me han concedido el premio Gandalf del año 2005 al relato "Uzbad Mazarbulu".

El premio Gandalf lo concede anualmente la Sociedad Tolkien Española desde hace once años para relatos ambientados en la Tierra Media. Se trata de un certamen de carácter marcadamente interno (se valora mucho la coherencia con el mundo de Tolkien y eso requiere de cierto conocimiento de la obra), aunque durante los últimos años se aprecia un considerable aumento de participantes de las activas comunidades tolkiendili hispanoamericanas.

Ya en el año 2001 obtuve el tercer puesto en su séptima edición, pero era una espinita clavada y quería conseguir mi Gandalf, así que este año participé con dos relatos (cada uno con su propia historia detrás). No sé por qué habrán preferido una reconstrucción de los últimos días de la malhadada expedición de Balin a Moria a la emoción y violencia de "La noche de los hobbits berserkers", pero bueno, ¿quién soy yo para discutirles nada?

sábado, septiembre 24, 2005

¡Guardias! ¿Guardias?

Terry Pratchett no es uno de mis escritores preferidos. Su saga de Mundo Disco me parece extremadamente irregular. No me molesta tanto su peculiar sentido del humor (pese a girar siempre en torno al mismo enfoque, consigue no hacerse repetitivo) como su afán moralista (el tratar grandes temas... con una profunidad que, la verdad sea dicha, yo no se la veo por ningún lado). Es mejor cuando no trata desesperadamente de ser incisivo y crítico (por ello quizás, sus novelas sobre el mago inepto Rincewind me resultan insoportables, ya que son básicamente parodias de los clichés de la literatura fantástica). Sin embargo, de vez en cuando da en el clavo (en cada novela en que Muerte tiene un papel destacado, por ejemplo).

El mejor libro de cuantos he leído ambientado en este peculiar mundo es, sin duda, "¡Guardias! ¿Guardias?", que nos presenta las andanzas de la caótica guardia nocturna de Ankh-Morpork mientras tratan de proteger la ciudad de un tenebroso complot para derrocar al Patricio (que incluye un dragón y la muerte de muchos inocentes... si es que éstos aún pueden encontrarse entre sus muros).

No sólo me parece el mejor libro de la saga, sino que además en mi opinión es uno de los mejores libros de fantasía jamás escritos. Posee desde personajes magistrales como el recluta Zanahoria (joven y recio muchachote, poseedor de una rectitud e inocencia a prueba de bomba que, por añadidura, se cree enano), el cabo Nobb (quien apenas convalida como ser humano) o Lady Ramkin (empeñada en la conservación de los indefensos dragoncitos de pantano), hasta ocurrencias realmente geniales como la regla de "sólo una posibilidad entre un millón".

Sin embargo, destacar un solo aspecto sería desmerecer el efecto global. El humor es incisivo, sardónico (aunque habitualmente mucho más sutil de lo que suele serlo en otros títulos) e indiscriminado (reparte a diestro y siniestro), la colección de personajes memorables es extensísima, consiguiendo incluso convertir a la propia Ankh-Morpork en un personaje más (tal vez el protagonista menos conseguido sea el capitán Vimes) y la rocambolesca historia mantiene su interés a lo largo de las casi cuatrocientas páginas de florida prosa.

Uno de sus mayores aciertos es, sin duda, utilizar como contraste, la ingenua y honrada percepción de Zanahoria, frente a la decadencia de la gran ciudad. Zanahoria es el héroe que todos querríamos ser... y su única aspiración es ser un miembro más del cuerpo más despreciado de la ciudad (imponiendo su visión de la realidad por pura fuerza de voluntad; precisamente por no querer imponer nada, sino simplemente por vivir en consonancia con su visión).

Es una pena que no mantenga el nivel con la siguiente aventura de la guardia nocturna, "Hombres de armas". Para empezar, espabila demasiado al ya cabo Zanahoria. Sin embargo, su gran problema es su falta de sutileza a la hora de plantear GRANDES TEMAS (así, en mayúsculas). A saber: el peligro de la cultura de las armas de fuego y la estupidez de los prejuicios. No hace falta abofetear al lector con frases lapidarias y pensamientos profundos al desnudo. En algunos casos, el exceso de celo es contraproducente para el resultado final.

viernes, septiembre 23, 2005

¡Más históricas! ¡Es la guerra! (II)

Hoy toca continuar con la relación de novelas históricas recomendadas (primera entrega aquí). Sin embargo, antes de proseguir donde lo dejé, un breve inciso para hablar de "Aníbal" de Gisbert Haesf, una de las novelas de la colección de El País que tenía pendiente y ya llevo bastante avanzada. Su valoración, si quitamos las cien páginas introductorias, absolutamente prescindibles, es positiva. En realidad, el protagonista es un comerciante heleno y Aníbal no sale hasta casi la página 300 (hasta entonces el protagonismo bélico lo ostentan su padre, Amílcar Barca y su sucesor, Asdrúbal). También da curiosos saltos temporales (apenas menciona de pasada, en dos frases, los ocho meses de asedio a Sagunto) y es extremadamente apologética con respecto a Cartago y sus generales (en cierta manera, una sobrecompensación a la propaganda romana que es nuestra principal fuente de información). Sin embargo, se lee con agrado e interés.

Eso sí, hubiera preferido un poco más de cuidado en la edición (Pocket de Edhasa), ya que hay demasiadas erratas (como falta de guiones y saltos de línea, separación incorrecta a final de línea, errores que juraría que son de escaneo...). No son excesivas, pero chocan en una edición profesional. Al menos me divertí mucho con una: le cambian el nombre al protagonista de Antígono a Antígeno (quiero ese corrector ortográfico que incluye en su diccionario la palabra "antígeno").

Pese a toda esta palabrería, de la que podría extraerse una lectura negativa, lo cierto es que posiblemente me compre las otras novelas de Haefs que sacan con El País. Así que...

Sigamos ahora con el repaso a partir de cuando me había quedado:

Poco he leído sobre la Roma de los césares. El ascenso de Vespasiano al poder en "La carrera del honor", de Lindsey Davis es una de las pocas excepciones, aunque, la verdad, prefiero sus novelas sobre el informante Marco Didio Falco. De ellas mi preferida tal vez sea "La mano de hierro de Marte", con visita a la Galia incluida.

No son tan abundantes las novelas que tratan sobre el Imperio Romano de Oriente. Una de ellas es "El faro de Alejandría", de Gillian Bradshaw. Roza en ocasiones lo inverosímil, al ser su protagonista una joven noble de Éfeso que huye a Alejandría para practicar la medicina... haciéndose pasar por eunuco.

Bernard Cornwell reinterpreta el mito de Arturo en sus "Crónicas del señor de la guerra", una trilogía que nos lleva a unas islas británicas recientemente abandonadas por los romanos y bajo la amenaza de invasores sajones. Me gustó mucho el primer tomo: "El rey del invierno", con una visión muy desmitificadora de la leyenda artúrica, y un toque de verosimilitud. Sin embargo, "El enemigo de Dios", su segunda entrega, me resultó tan decepcionante que abandoné la serie. Durante todo el libro no hace otra cosa que dejar pasar el tiempo e incidir en aspectos románticos absolutamente anacrónicos. Ya veremos si le doy otra oportunidad con la tercera y última entrega. Por lo que he leído, su serie del arquero Thomas Sharpe va más en la línea de "El enemigo de Dios" que en la de "El rey del invierno".

Si poco he leído sobre el imperio romano, menos incluso de toda la edad media (teniendo en cuenta todo lo que hay publicado y todos los siglos que abarca). Bien es cierto que muchas de las que he leído no acaban de gustarme, así que no me muestro muy activo en la búsqueda de títulos nuevos. Curiosamente, las que más me han satisfecho son best-sellers puros y duros.

El primero de ellos es "Los pilares de la Tierra" de Ken Follet. He leído multitud de críticas (que si los personajes son planos, que si fuerza demasiado lo de la suspensión de la credulidad...), pero lo cierto es que a mí no me desagrada en absoluto. Además, el proceso de construcción de la catedral es fascinante. Por otra parte, el abad Philip, uno de los personajes principales, es una mezcla de despotismo, cabezonería y buenas intenciones de lo más entretenida. Lo curioso es que las mayores críticas las he leído en foros en los que se alaba la Dragonlance y R.A. Salvatore. En fin...

El otro best-seller a descubrir es "El médico", de Noah Gordon. Es la historia de un inglés que cruza medio mundo y vive la mayor de las imposturas con tal de cumplir su sueño y estudiar medicina junto al gran Avicena en la madrasa de Isphasan. Como todo libro de estas características que valga la pena, mezcla hábilmente varias tramas. En este caso todas tienen un mismo protagonista, un aprendiz durante toda la novela... y no sólo de medicina. Por cierto, todo lo demás que he leído de Gordon ha oscilado entre "se deja leer" (como "El último judío") y "vaya tostón" ("El diamante de Jerusalén" o la continuación de "El médico", "Chamán").

Por cierto, tengo pendiente "Avicena o la ruta de Isfahan", de Gilbert Sinoué. Por lo que me han contado mis padres puede estar muy bien.

Dejando atrás la edad media, podemos detenernos un momentito en la conquista de América por parte de los exploradores españoles. Uno de los libros que más veces he leído (hace años disponía de menos libros que tiempo, y releía mucho... ahora es más bien al revés) es "El dios de la lluvia llora sobre Méjico", de Laszlo Pasuth, que narra la conquista del imperio azteca por parte de Hernán Cortés. Con sus luces y sus sombras, retratando de forma casi mitológica tanto a Cortés como a Moctezuma, repleto de violencia, avaricia, asombro, voluntad inquebrantable, decadencia y mutua fascinación. Tengo que volver a leérmelo un día de estos.

Me gustaría encontrar alguna buena novela sobre Pizarro y el imperio Inca, así como, cambiando un poco de ambiente, sobre la vuelta al mundo de Magallanes-Elcano.

Quisiera comentar cómo llegó a mis manos la siguiente novela a presentar. Me empezó a apetecer el leer algo sobre el Japón feudal y sin pensármelo mucho, me dirigí a la FNAC a buscar un libro (de bolsillo) sobre el tema. Me tropecé con "Shogun" de James Clavell, cuando apenas había empezado a buscar y lo compré al instante (no suele ser mi comportamiento habitual, ya que lo más frecuente es que si no conozco un libro de antemano le dé muchas vueltas antes de adquirirlo). Lo cierto es que fue una grandísima compra. Satisfizo por completo mis expectativas y aún más (aunque lo cierto es que no empecé a comprender a Toranaga hasta la segunda lectura. La novela cuenta la historia de un marinero inglés que naufraga en las costas japonesas y se ve involucrado en las luchas por el poder absoluto, el shogunato, entre distintas facciones, siguiendo especialmente los manejos del daimio Toranaga.

Tardé bastante en leer otra novela de Clavell, ya que cuando una novela histórica me gusta mucho, normalmente siento cierta aprensión a leer algo más del mismo autor (para no darle la oportunidad de fastidiar el buen recuerdo). La verdad es que esta manía se vio en parte confirmada cuando me hice con "Tai-Pan" (en la feria del libro de ocasión). Trata sobre la consolidación de intereses comerciales durante la época colonial inglesa, especialmente en lo referente al establecimiento de Hong Kong. En parte, mi desilusión se debe a que se centra menos en la cultura china de lo que "Shogun" lo hace con la japonesa.

Creo que lo voy a dejar por ahora. La verdad es que la historia, cuanto más reciente, menos me atrae (además, ya es bastante tarde). Veremos si retomo este tema (continuando donde lo dejo o incluso rellenando huecos).

jueves, septiembre 22, 2005

Bubba Ho-Tep

Por fin volvemos a las entradas interesantes con una recomendación cinematográfica: "Bubba Ho-Tep".

Bubba es una de esas películas que con su premisa no tiene derecho a ser tan buena como es. Básicamente, se trata de la historia de Elvis Presley, quien cambió su vida con la de uno de sus imitadores y ahora se encuentra en un geriátrico, solo, viviendo en la carne de Sebastian Haff, un anciano de 68 años dejado de lado por la sociedad. Entre los residentes se cuenta también John, un anciano negro que se cree Kennedy (tras el atentado lo tiñeron y le insertaron un chip en el crebro, para sacárselo de en medio). Por si fuera poco, el geriátrico es visitado por un ente sobrenatural que se alimenta de las escasas fuerzas de los ancianos, la momia del faraón Ho-Tep.


Aunque no lo creáis, todo acaba teniendo más o menos sentido y la película se transforma en una sorprendente reflexión sobre la vejez y el modo en que ésta aparta de la sociedad a un hombre, independientemente de lo grande o pequeño que haya sido. "Bubba Ho-Tep" no renuncia al humor, ni a los elementos puramente fantásticos y está sorprendentemente bien realizada pese a lo magro de su presupuesto (tan sólo un millón de dólares). Evidentemente, los efectos especiales no abundan, aunque el trabajo de maquillaje es muy bueno y no caen en la trampa de utilizar trucos baratos.

Bruce Campbell, héroe del cine fantástico de serie C americano, especialmente por su intrepretación de Ash en la saga de Evil Dead, ofrece una actuación realmente memorable como el envejecido (y renqueante) Elvis. Junto a él, destaca el veterano y recientemente fallecido Ossie Davis en el papel de Kennedy.

Dirige Don Coscarelli, especializado en cine fantástico de bajísimo presupuesto. De su filmografía, con pocas películas muy espaciadas en el tiempo, destaca la serie de "Phantasm" y, especialmente, "El señor de las bestias" (puede que el mejor imitador de Conan). Su método de trabajo parace consistir en diseñar sus películas y buscarse el dinero para rodarlas, aunque ello le aparte de los circuitos normales de distribución. Bubba es sin duda su mejor película.

También destacaría la banda sonora, compuesta por Brian Tyler, el más talentoso de los nuevos compositores de Hollywood, aguardando para dar el salto al estrellato (no os perdáis su magnífica labor en la miniserie "Hijos de Dune" de Sci-Fi Channel).

La película se estrenó el año 2002, con casi nula distribución (lo cual no fue óbice para que la recaudación duplicara su presupuesto y lo cuadruplicara al contar también la explotación videográfica). Fuera de Estados Unidos apenas ha sido exhibida en algunos festivales, consiguiendo con suerte llegar al DVD en unos pocos países. El premio más importante que ha cosechado es el Bram Stoker al mejor guión.

Podéis visitar su página oficial aquí. Para el 2006 está anunciada su precuela: "Bubba Nosferatu", en la que un Elvis más joven se enfrenta a un cónclave de vampiresas.

miércoles, septiembre 21, 2005

"Destellos de oscuridad" en Visiones 2005

Se acumulan los cuentos, pero no os vayáis a acostumbrar, que bien pronto llegará la sequía. Da la casualidad que tres cuentos que llevaban meses en preparación han salido con apenas unos días de diferencia.

Aprovechando que empiezan a recibirse en casa de los socios de la AEFCFT (ya hay una pequeña remesa en manos de la distribuidora, para alcanzar las tiendas especializadas y algunas grandes superficies), pues es un buen momento para publicitar la antología "Visiones 2005" de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror, seleccionado por Santiago Eximeno, que incluye un cuento mío (el primero publicado en papel).

La verdad es que tengo toda la antología leída y releída, ya que además me he encargado de la revisión de los textos y del archivo final, que ha maquetado mi compañero José Vicente Ortuño. La portada es de... pues sí, de Ferran Clavero, basada en el cuento de Alfredo Álamo. No comento nada más del libro porque no estaría bien, después de haberme visto tan involucrado en su elaboración final.

Mi cuento se titula "Destellos de oscuridad" y muestra evidentes influencias lovecraftianas (un pastiche, vamos). Escribí la primera versión hace muchos años y lo revisé a fondo un par de veces antes de mandarlo al seleccionador (puliendo algunos errorcillos y rellenando pequeñas lagunas). Al final, queda un cuento de terror cósmico con vestimentas de ciencia ficción hard (en realidad, es más tecnojerga que otra cosa, pero bueno... se trata de una tecnojerga que al menos suena plausible). Siempre he pensado que se subestima el componente de ciencia ficción de la obra de Lovecraft.

El libro podrá adquirirse por 10 euros en librerías especializadas y en grandes superficies (como la FNAC), aunque más rápido y sencillo sería solicitarlo al servicio de publicaciones de la AEFCFT (con un pequeño suplemento, se recibe en casa por correo). Otra alternativa es hacerse socio de la AEFCFT, si es este año lo recibiréis junto con el Fabricantes 2005 y el e-Libris. Además, cualquier ejemplar anterior podréis adquirirlo con un 25% de descuento. (No hay que perder ocasión de hacer proselitismo).

Contenido:

"Bella y tierna historia de amor" por Marc R. Soto
"El plan soñado" por J. P. Bango
"María y los mendigos" por Alfredo Álamo
"Ojos que ven" por Ekaitz Ortega
"Duro como una roca" por Sergio Gaut vel Hartman
"Destellos de oscuridad" por Sergio Mars
"Animales de compañía" por Nuria C. Botey
"Mirándome mientras me miro" por Óscar Olivares
"Pastor" por Alberto García-Teresa
"Erinnis" por Raquel Froilán
"Nieve negra" por Fernando Ángel Moreno
"Lena" por Javier Esteban
"Caro Data Archangeli" por Sergio Alejandro Amira

martes, septiembre 20, 2005

"La sonrisa de Strauss" en Axxón

Dos cuentos en dos días... Creo que no voy a poder mantener la media (ni siquiera la mensual).

Acaban de publicarme un nuevo cuento en Axxón (después de dos años y medio de ausencia y después de haber adquirido, espero, un poco más de soltura). Se trata de un cuento de esos que se estilan ahora. No tanto terror como "fantasía oscura" (sea eso lo que sea). Su estilo es diametralmente opuesto al de mis cuentos de ciencia ficción. Mucho me temo que al final tendré que aceptar lo inevitable y pasarme definitivamente al terror. Estoy meditando el contar o no un poco más sobre su elaboración, pero, en todo caso, eso quedaría para otra entrada.

Está magníficamente ilustrado por Ferran Clavero (aunque yo tenía en mente un paisaje más urbano y moderno, no quedaría tan bien dibujado). Podéis disfrutar de su dibujo aquí mismo, pues ha sido tan amable de permitirme utilizarlo en el blog.

Podéis acceder a "La sonrisa de Strauss" pinchando aquí.

lunes, septiembre 19, 2005

La canción del orco

Con diez pendones por banda,
lengua fuera, siempre en vela,
no cruza Rohan, sino vuela
una tropa isengardí.
Hueste orca que llaman,
por su fetidez, la Podrida,
de todo lugar excluida
del uno al otro confín.

La luna está casi llena,
en la hierba gime el viento,
y alza en blando movimiento
polen de sucio mallorn:
y va el comandante Grishnákh,
gruñendo ansioso en vanguardia,
Rohan a un lado, al otro Gondor,
y allá al frente Fangorn.

“Corre, batallón mío,
con temor,
que si enemigo nos ha oído
ni tormenta ni bonanza
su rumbo a torcer alcanza,
ni a ocultarle tu olor.”

Dos capturas
hemos hecho
aunque pudieron
ser tres,
y ha rendido
su ancho acero
el guerrero
a mis pies.

Que es mi espada mi tesoro,
que es mi valar sólo el mal,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi único amo, Sarumán.

Allá muevan feroz guerra
chochos reyes
por seguir en esta tierra;
que yo aquí tengo cogido
al mediano requerido,
a quien elfos dieron bienes.

Y no hay planta,
sea cualquiera,
ni agostada
ni aún flor,
que no sienta
pie derecho
y dé pecho
a mi tacón.

Que es mi espada mi tesoro,
que es mi valar sólo el mal,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi único amo, Sarumán.

A la voz de “¡nazgul viene!”
es de ver
como asciendo a quien previene
para que empiece a escapar;
pues yo soy de Sarumán,
y un espectro es de temer.

A los presos
yo, enemigo,
los fustigo
por igual;
sólo quiero
que se animen
y caminen
al final.

Que es mi espada mi tesoro,
que es mi valar sólo el mal,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi único amo, Sarumán.

¡Dejado estoy a mi suerte!
Yo me río;
no me alcanzará la muerte,
y al mismo que me amenaza,
pondré encima la manaza,
quizá en su propio cobijo.

Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el
cuerno del soldado,
por un lado,
fuerte oí.

Que es mi espada mi tesoro,
que es mi valar sólo el mal,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi único amo, Sarumán.

Son mi música mejor
incursiones,
el estrépito y el temblor
de los sables sacudidos,
del negro mal los bramidos
y el rugir de batallones.

Y del trueno
continuo ruido,
producido
al caminar,
yo me duermo
muy cansado,
agotado
por andar.

Que es mi espada mi tesoro,
que es mi valar sólo el mal,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi único amo, Sarumán.
_
Publicado originalmente en la revista ESTEL 36,
Septiembre de 2002

Interzone

Hoy ha sido un día bastante completito, así que no ha habido tiempo que dedicar al blog. Sólo quisiera hacer un breve comentario, para no perder costumbre.

Durante el mes de agosto, la revista inglesa Interzone abrió un período de recepción de relatos por email. Ni corto ni perezoso (bueno, sí, ya que lo acabé mandando el día 31) traduje (de mi propia pluma, osea, a saber qué salió) el relato que se publica ahora en Alfa Eridiani, es decir: Natural intelligence?

¿Verdaderamente esperaba colarlo? ¡Claro! Yo soy así de optimista. Bueno, en realidad no tenía demasiadas esperanzas, pero quería hacer la prueba.

Ya tengo la respuesta y, lógicamente, es negativa, pero me ha encantando la profesionalidad que ha destilado todo el proceso. Obtuve el acuse de recibo a las pocas horas y me dirigieron hacia un foro donde se irían actualizando noticias sobre el proceso de selección. Al final, fueron unos 375 relatos los recibidos... y tenía que leerlos un solo tipo, un tal Jetse de Vries.

Dieciocho días después de finalizado el plazo, ya están todos juzgados y ya tengo en mi buzón un mensaje de Jetse, donde no sólo me comunica las malas noticias, sino que también me explica la razón de su rechazo, incluyendo un resumen muy completo del cuento (me he dado cuenta de que cada persona interpreta el final de un modo distinto, lo cual me llena de satisfacción). También me satisface que no dice nada de que esté mal escrito o mal traducido (quisiera creer que esto es significativo).

En resumidas cuentas, podría hipotéticamente haber resultado mejor (muy hipotéticamente, hubieran podido cogerlo), pero estoy muy contento con la experiencia y pienso repetirla en enero, cuando abran otro período de recepción por email. Mi ego me dice que entonces sí que lo lograré, espero que el bueno de Jetse no opine lo contrario.

sábado, septiembre 17, 2005

Cuento en Alfa Eridiani 18


Bueno, hoy toca anuncio de publicación.

En el número 18 de la revista electrónica Alfa Eridiani me publican "¿Inteligencia natural?", un cuentecillo muy, muy genético y muy, pero que muy hard. El volumen está dedicado a las máquinas inteligentes, pero, como suele pasarme, esto de la convocatorias específicas no me suele motivar, a no ser que les pueda sacar una vuelta rara (lo cual, huelga decirlo, reduce las posibilidades de que se acepte el relato en cuestión. ¡Qué se le va a hacer!).

En este caso funcionó, así que ahí lo tenéis. Podéis descargaros la revista en PDF en el siguiente enlace. No os costará mucho encontrarlo, puesto que es el primero. Está ilustrado por Ferrán Clavero (con quien este mes parece exitir una especie de conexión mística, aunque no nos conozcamos entre nosotros).

En el mismo número también publica José Vicente Ortuño, compañero de fatigas, espectador de comilonas y amantísimo padre de mi traductor oficial. El maquiavélico plan para conquistar el mundo va por buen camino.

Y basta ya de escribir por hoy, que lo que toca leer no son estas patéticas líneas, sino el susodicho cuento.

Una de zombies

Acabo de volver del cine tras sufrir "La tierra de los muertos" de Romero. Y no precisamente porque sea terrorrífica.

Pobre hombre, él mismo es un muerto viviente. La película hubiera podido tener su gracia hace veinte años, pero lo único que demuestra ahora es una absoluta carencia de ideas (la única novedad no lleva a ninguna parte). Con la premisa básica: un mundo totalmente ocupado por los zombies, donde los últimos seres vivos se apelotonan en ciudades fortificadas con una fuerte estratificación por clases, se hubiera podido hacer una gran película... con sólo que se hubiera mantenido fiel al planteamiento y hubiera tratado de explorar seriamente las posibilidades que ofrece.

En vez de ello, Romero se limita a echarle a su vieja fórmula unas gotitas de "Soy leyenda" y a aprovechar un presupuesto bastante más holgado (sin ser espectacular) que el de sus primeros trabajos (aunque casi prefiero la inventiva de trabajar con menos medios, lo que le permitía cargar un poco más las tintas en el aspecto meramente gore). El mundo tal y como lo conocemos ha sido barrido de la faz de la Tierra, pero nada ha cambiado en absoluto. Además, los únicos que muestran capacidad de adaptación no tienen demasiado futuro. Tal vez ahora se deje de alabar la perspicacia sociológica de la saga, demostrando que la crítica simplemente ha querido entrever en la obra de Romero lo que no había (¿Para justificar el que les haya gustado una película de zombies quizás?).

En fin, que quien quiera disfrutar con una buena (o mala, cada cual lo vive como prefiere) sesión de muertos vivientes, lo mejor que puede hacer es alquilarse el remake de "El amanecer de los muertos" (Zack Snyder, 2004), que sí sabe ponerse al día y ofrecer un buen espectáculo (sus primeros diez minutos son antológicos y no hay que perderse el epílogo tras los títulos de crédito).

Alternativamente, están las películas de Resident Evil (la primera se le ofreció a Romero, pero lo desestimaron como director ya que su guión era más de los mismo... posiblemente lo haya reciclado para rodar "La tierra de los muertos"). Con más acción y efectos especiales y menos escenas de asedio que la clásica fórmula zombítica, estas películas, protagonizadas por Milla Jovovich (con la magnífica adición de Sienna Guillory para la segunda), son la quinta esencia de cine de acción para disfrutar sin complejos (mejor la segunda que la primera, ya que Paul W. Anderson es un mal guionista y un director regular, por lo que el conjunto gana al ocupar la silla de director Alexander Witt).

Para aquellos a los que le vaya el zombie clásico (más o menos), la mejor película de bajo presupuesto sobre muertos vivientes es, sin duda, "Braindead" de Peter Jackson (sí, el de "El Señor de los anillos"). Una auténtica locura con litros y litros de sangre y vísceras por todas partes (algunas de ellas con instintos asesinos), que es, al mismo tiempo, una grandísima comedia (negra como ella sola).

El resto de películas de zombies que he visto van desde lo entretenido (como "Zombi 2", aka "Nueva York bajo el terror de los zombies" y eso pese a que toda la acción acontece en una isla tropical, o "El último hombre vivo", basada en "Soy leyenda") a lo infame (como "Reanimator 2" o "Zombies party", aka "Shaun of the dead"), pasando por lo meramente decepcionante (como "28 días después", que echa a perder una gran premisa y una gran ambientación en el último acto, "El amanecer de los muertos" original). No incluyo aquí lo decididamente bizarro como la película italiana "Dimoni" que, verdaderamente, no sabría dónde situar.

Aparte de mi pequeña broma con los hobbits berserkers, tengo por ahí un cuento de muertos vivientes esperando la inspiración necesaria para desatascarse. Está parcialmente inspirado en un sueño que tuve hace años. No creáis que fue una pesadilla. Aún recuerdo lo mucho que disfruté descuartizando zombies con mi hacha de doble filo dorada . ¡Ah, qué sueños aquéllos!

jueves, septiembre 15, 2005

¡Más históricas! ¡Es la guerra! (I)

Hala, hoy prontito, y parafraseando a mi casi homónimo Marx (sí, lo del título no tiene otro sentido, salvo quizás que el 90% de todas las novelas históricas tratan sobre hazañas bélicas, al menos en parte de su desarrollo).

En fin, que dije que a lo mejor ampliaba la lista y parece ser que sí que lo voy a hacer. Como toda lista, está sujeta a subjetividades varias, así como a la insoslayable cuestión de que nadie puede leerlo todo. Repasemos pues aquellas novelas de temática histórica que he leído y que podría recomendar.

Empecemos por el antiguo Egipto. De éstas he leído varias, ya que mi padre es bastante aficionado a ellas. El autor de referencia es Christian Jacq, aunque a mí, personalmente, acaba cansándome su empeño por ensalzar a los faraones (místicos y sabios más allá de toda medida humana) y a la sociedad egipcia. Su país de Khemi no tiene sombras, y las pocas que aparecen acaban barridas por el resplandor del poderoso padre Ra, protector de las tradiciones y jefe de una meritocracia que nada sabe de clasismo ni sexismo. De lo más realistas, vamos. Si aún hay interés por echarle un tiento, su mejor obra es la trilogía del "El juez de Egipto" (que se vende tanto en un solo tomo, como separada en "La pirámide asesinada", "La ley del desierto" y "La justicia del visir").

Sin dudarlo, me atrevería a señalar a "Sinuhé, el egipcio" como la novela de ambientación egipcia más interesante, pero como ésa ya está en la colección de El País (igual que "La dama del Nilo"), pues recomendaría "La tumba del Nilo", una novela de Bernard Simonay sobre los primeros años del faraón de la tercera dinastía Djoser, el que encargó la construcción de la primera pirámide escalonada a su gran visir Imhotep. Los hechos recogidos en la novela son mayormente inventados, ya que bien poco se conoce de aquellos lejanos tiempos (cinco mil años, casi nada), sin embargo, le da un puntito fantástico aventurero similar a la novela de Mika Waltari, lo que la hace muy amena. Esta novela tiene un par de continuaciones que aún no me he leído (aunque tenga por ahí la segunda entrega, "El arquitecto del Faraón").

Aún tengo que tropezarme con una novela buena sobre los antiguos griegos (no he leído muchas, así que es normal que no acaben de satisfacerme). Por ejemplo, con la trilogía de Valerio Massimo Manfredi sobre Alejandro Magno ("Alexandros"), me pasa lo mismo que con las novelas de Jacq, excesivamente hagiográfica (además, con un estilo demasiado seco). Le tengo echado el ojo a "Las puertas de fuego" de Steven Pressfield sobre la batalla de las Termópilas. El día menos pensado la pillo.

Aunque, por supuesto, y aunque no sea histórica, hay una novela sobre la antigua grecia que nadie debería perderse: "La Odisea". Basta con leerla para descubrir que desde Homero poco se ha innovado. Totalmente imprescindible (más interesante, a nivel de estructura, que "La Iliada"). Por poner sólo un ejemplo que ilustre su enorme alcance, por incluir, incluye hasta los primeros vampiros de la literatura.

Vayámonos a Roma. Aparte del ínclito Marco Didio Falco de Lindsey Davis, que ya aparece en la colección ésa del periódico, hay otro detective más renombrado (aunque más difícil de encontrar en las librerías): Gordiano el sabueso, de la serie Roma Sub Rosa de Steven Saylor. La verdad es que la única novela que he podido leer suya, "El brazo de la justicia", no me ha resultado especialmente reseñable, aunque no trata de ningún caso encargado por Cicerón (que al parecer dan lugar a los mejores libros). Me lo han recomendado lectores de muchas tablas, así que...

De entre lo que sí que me he leído, recomendaría sin dudarlo la monumental obra de Coleen McCullough sobre los últimos años (siglo y medio, no creáis) de la república romana. Los tres primeros títulos: "El primer hombre de Roma", "La corona de hierba" y "Favoritos de la fortuna" tratan principalmente de la lucha por el poder de Mario y Sila, mientras se va configurando el futuro imperio romano merced a campañas militares defensivas (contra invasiones del norte) y ofensivas (principalmente en guerras africanas). Las tres siguientes: "Las mujeres de César", "César", "El caballo de César" tratan sobre el ascenso al poder de esta figura histórica (a la que, por cierto, la autora idolatra en exceso), con sus campañas militares, la formación de los triunviratos, sus mujeres... acabando supongo con su asesinato (aún no me he leído el último).

Cabría resaltar la exhaustividad de toda la obra. Cada uno de los seis volúmenes cuenta con más de ochocientas páginas y tratan múltiples personajes. En realidad, podrían leerse seguidos sin que se apreciara salto alguno, ya que si bien cada una de ellas cierra más o menos los arcos argumentales abiertos, lo cierto es que se trata en realidad de una macronovela de unas cinco mil páginas. Por lo que he leído por ahí, es esencialmente fiel a los hechos e históricamente correcta. Sólo se le achaca la visión sesgada de determinados personajes (César es muy bueno, y Cicerón, como se le opone, muy malo), aunque todos ellos están suficientemente trabajados como para permitir que se acepte esta interpretación dentro de la estructura construida y no resulten meros maniquíes. En resumidas cuentas, muy recomendable (además, ya está completa en "bolsillo").

Como siempre, he acabado escribiendo mucho más de lo que pretendía, así que lo dejo por ahora. Los siglos siguientes en una futura e hipotética entrega de: ¡Más históricas! ¡Es la guerra!

Colección de novela histórica

Acabo de volver de ver "La guía del autoestopista galáctico". Muy divertida, tal vez escriba algo sobre ella en otra ocasión. Sin embargo, hoy quiero dedicarle unas líneas a la nueva colección que publica El País. Cada lunes, martes y miércoles sacará una novela histórica, hasta un total de 50 títulos, a dos euros y medio (más el valor del periódico). Verdaderamente, en varios casos es una gran ocasión para hacerse con una magnífica obra.

Lo curioso es que, tratándose de novela histórica, se inicie la colección con "El Clan del Oso Cavernario" de J. M. Auel. Supongo que pensaron que mejor empezar por algo lo más alejado posible, sin caer en la cuenta de que se trata, en todo caso, de una novela prehistórica, por lo que todo cuanto relata es pura invención, sin que se apoye en ningún hecho conocido, estirando la definición de novela histórica hasta límites insospechados.

Bueno, independientemente de esto, se trata de una buena novela, muy especulativa en determinados aspectos (básicamente, los sociales), pero generalmente bien documentada y amena. Además, no incurren en el error de continuar con la saga, ya que ésta va derivando progresivamente hacia el novelón rosa erótico-festivo (el cuarto volumen ya es intragable).

El lunes 26 sacan la imprescindible "El nombre de la rosa", de Umberto Eco. Una vez más, interpretan lo de histórica a su manera, ya que, si bien la ambientacióne es perfectamente medieval, los hechos narrados son por completo ficticios. Pero bueno, eso es lo de menos. Se trata de una novela magnífica que no debe faltar en ninguna biblioteca que se precie.

Sigue "La plata de Britania", la primera de las novelas de Lindsey Davis sobre el detective romano Marco Didio Falco. No es de las mejores de la serie, pero tiene su gracia y permite comprobar si te engancha el estilo del autor. En dicho caso, habrás descubierto un filón, ya que están publicando toda la serie en formato de bolsillo. En estas novelas se centra sucesivamente en diversos aspectos de la vida romana y en ocasiones, en la descripción de determinadas provincias, con un estilo cercano a la novela negra clásica aunque mostrando un tono más optimista (y sin despreciar las notas de humor).

Y el miércoles 28 toca una gran novela de Pauline Gedge, "La dama del Nilo", que trata sobre el reinado de la faraona Hapshetsut (incluyendo los hechos más notables del mismo, como la expedición al país de Punt o la construcción de su célebre templo). Muy recomendable.

Siguen un par de obras de Robert Graves sobre el emperador Claudio (la primera de ellas, la famosa "Yo, Claudio"), de las que poco puedo decir (sólo he empezado una novela de Graves, "El conde Belisario" y, por diversos motivos, tuve que dejármela nada más empezar), y cierra la semana "Aníbal" de Gisbert Haefs, una de las novelas que tengo en mis pilas de libros pendientes (aunque tiene muy buenas críticas).

Las dos siguientes son las dos partes de "Los hijos del grial" de Peter Berling, que no he leído pero de la que me permito opinar de todas formas (que para eso este blog lo leen cuatro conocidos). Primero, me da la impresión de que es más un pastiche pseudohistórico y pseudomístico que una novela bien fundamentada. Segundo, es sólo la primera novela de una trilogía, que no sé hasta que punto puede leerse independientemente. En fin, puede que sea prejuicio ciego, pero me da mala espina.

Voy a ir saltándome entregas (entre otras cosas porque algunos libros ni los había visto hasta ahora), hasta llegar al lunes 17 de octubre, cuando sale "Capitán de mar y guerra", la primera de las novelas de Patrick O'Brian sobre el marino inglés Jack Aubrey (en la que se basa parcialmente la película "Master and Commander"). Dicen que es de lo mejorcito sobre literatura naval. Es posible que le dedique un vistazo.

El miércoles siguiente, otra imprescindible: "Sinuhé, el egipcio" de Mika Waltari, donde se narran los tormentosos años de la reforma monoteísta de Akhenatón en el antiguo Egipto, desde la óptica de un médico que se ve involucrado en los grandes acontecimientos que conmocionaron todo el mundo conocido. Simplemente magnífica.

Y, realmente, del resto de la colección poco tengo que opinar. Si alguien sabe de alguna novela que puedan valer la pena, que no dude en comentarlo. Tal vez en otro momento me dedique a añadir aquellos títulos que a mi juicio serían interesantes como ejemplos de grandes novelas históricas y que se encuentran ausentes entre las cincuenta elegidas.

Se me olvidaba, aquí está el enlace al listado de títulos. Por ahora, y como diría Julito, alea jacta est, es decir, en traducción muy libre, a cascarla.

martes, septiembre 13, 2005

Ed Alleyne-Johnson

Ayer me pilló el actualizar el blog muy perro, así que me limité a rescatar un cuentecillo viejo (y que no cosechó demasiado éxito, todo sea dicho). Para hoy, recomendación musical. Rara, como no podía ser de otra forma.

Me gustaría presentaros a un auténtico freak del violín, Ed Alleyne-Johnson. ¿Por qué freak? Pues porque el bueno de Ed, tras estudiar violín, decidió que lo que a él le molaba era la distorsión y los efectos digitales, así que se construyó un violín eléctrico y se lanzó a la carretera.

Lo cierto es que en sus composiciones logra un sonido muy particular, trabajando mucho sobre la variación de una melodía de base, incluyendo de tanto en tanto efectos realmente sorprendentes.

De su obra sólo puedo reseñar su dos primeros discos como solista (lo único que he escuchado): el "Purple Electric Violin Concerto" y, especialmente, "Ultraviolet". Posteriormente, sacó otros dos discos con canciones interpretadas por su esposa Denyze, la segunda parte del "Purple Electric Violin Concerto" y este mismo año "Echoes", un doble CD con versiones de canciones clásicas del rock y el pop. Estos cuatro últimos discos no hay forma de escucharlos, pero bueno, tardé seis o siete años en hacerme con "Ultraviolet", así que no desespero.


Para mí, su mejor composición (fue la que escuché hace ya muchos años en la radio y que me hizo buscar el disco completo) es "Blue", uno de los cortes de "Ultraviolet" (son ocho cortes, nombrados según los colores del arcoiris más el ultravioleta, con un intro y un outro llamados "White"). Bueno, al grano. "Blue" es una composición perturbadora. Se trata de una evolución de la melodía principal del disco, aunque en cierto punto hacen su aparición disonancias, con una cadencia casi hipnótica.

Hay una página no oficial que puede consultarse en el siguiente enlace.

lunes, septiembre 12, 2005

Avería

—¡Eres un auténtico inútil! —exclamó por enésima vez la airada esposa—. Me conozco la región como si hubiera nacido allí... ¡JA!

Se dio la vuelta bruscamente y golpeó una piedra, que bajó dando tumbos por una pendiente, arrastrando otras más pequeñas y levantando una polvareda. El imprecado, por su parte, seguía hurgando desesperado en el vehículo, sin hacer demasiado caso a las maldiciones. Tras tanto tiempo juntos ya ni las escuchaba, como si fueran ruido de fondo. Su media naranja también estaba acostumbrada a ser ignorada lo cual, igualmente, le importaba un pimiento.

—¡Mira dónde hemos ido a parar! No había estado en un lugar tan atrasado desde que fuimos a visitar a tus padres. Y ese maldito sol...

Era el momento de dejar caer algún comentario. Detalles como ése eran los que habían mantenido su relación firme a lo largo de los altibajos de la convivencia.

—¿No tendrías que estar vigilando a nuestro hijo? Sólo por hacer algo útil —sugirió el mecánico eventual, que ya había pasado de la fase de aflojar y apretar todas las piezas que se dejaran, a la de golpear, siguiendo un método estrictamente aleatorio, aquí y allá, con la esperanza de que lo que quiera que se hubiese soltado captara la indirecta y volviera a su sitio.

—Nuestro hijo está perfectamente bien. Está ahí cerca, dibujando en el suelo. Esa tendencia a perder el tiempo en bobadas debe haberla heredado de tu parte de la familia.

El marido emitió un ruido despectivo y arremetió contra el motor con renovado ímpetu. Levantó una herramienta, cuyo objetivo original no podía ser más distinto del uso que pensaba darle y, justo antes de descargarla con furia y consecuencias impredecibles, localizó el origen de la avería. Notando como le embargaba la vergüenza ocultó con su cuerpo lo que estaba haciendo y dijo:

—Ya lo tengo. Ve a por nuestro pequeño artista.

En cuanto estuvo seguro de no ser observado procedió a invertir una palanquita de la toma de corriente. Simuló a continuación una serie de manejos más complicados, para mantener las apariencias, y se irguió con una expresión satisfecha. Expresión que se borró al instante al contemplar a su esposa y percibir que, de algún modo, ésta había adivinado perfectamente lo que había pasado.

Buscó desesperadamente algún tema de conversación que le permitiera salir bien librado del asunto mas sólo se le ocurrió preguntar:

—¿Eran interesantes los dibujos? ¿Qué representaban?

—¡Bah! Lo de siempre, bichos. En cuanto ve un animal, por muy primitivo que sea, le da por dibujarlo —fue la respuesta. Acompañada, eso sí, por una mirada que parecía decir: “Que te crees tú que vas a escapar tan fácilmente”.

Sin perder un instante más se acomodaron los tres en sus asientos y partieron con un satisfactorio rugido.

Muy pronto aquel insignificante montón de roca y polvo se perdió de vista.


Es una pena que el pobre esposo nunca llegara a enterarse de la cola que traerían los tontos dibujitos de su hijo. Probablemente eso le hubiera dado el tema que necesitaba para escapar de la machacona diatriba con que le regaló su cónyuge durante un par de centenares de años luz. Pero esto no es más que pura especulación, ya que Xsfoeuyeflkehsslhey jamás, en toda su larga vida, alcanzaría a oír una sola palabra sobre las famosas líneas de Nazca.

domingo, septiembre 11, 2005

Eric Ojos Brillantes

Ante todo, tengo que confesar que le tengo manía a los escritores ingleses "clásicos" (los de principios de siglo XX hacia atrás). Su estilo me resulta de lo más cansino y las acciones de sus personajes se me atragantan (me he tenido que arrastrar hasta el final de más de una novela británica de las consideradas obras maestras). Sin embargo, en todo hay excepciones, destacando dos nombres: Rudyard Kipling y Henry Rider Haggard.

Hoy toca escribir sobre el segundo.

Haggard es conocido principalmente gracias a "Las minas del rey Salomón", la aventura más famosa del cazador Allan Quatermain (llevada al cine en varias ocasiones, todas ellas sin aspirar a constituir una adaptación fidedigna, aunque al menos con la de Richard Chamberlain me divierto). Siendo una gran novela, en realidad es su continuación, titulada simplemente "Allan Quatermain", aquella que tengo en mayor estima (cosas de constituir uno de los libros más releídos de mi infancia). Un poco menos famosa es su serie sobre Ella, la que debe ser obedecida (incluso inventó el crossover, ya que tiene una novela titulada "Ella y Allan", a la que aún no he podido echar mano).

Entre sus novelas de aventuras, ambientadas en escenarios exóticos (África sobre todo, pero también el Nepal, el antiguo Egipto, el imperio azteca...), destaca aquella a la cual va dedica esta entrada, "Eric Ojos Brilantes", que podría considerarse como una de las primeras (si no la primera) novelas que se ciñe a los esquemas y arquetipos de lo que actualmente conocemos como Espada y Brujería (una novela marginalmente de Allan Quatermain, "Allan y los dioses del hielo", también podría encuadrarse en este género; lo de marginalmente viene porque al parecer utiliza como mera excusa para vender mejor el libro a su personaje más famoso, ya que en realidad poco papel tiene el antedicho cazador blanco, que se limita a transmigrar al cuerpo de un cavernícola y asistir pasivamente al desarrollo del drama prehistórico).

Pero volvamos con Eric. Según las propias palabras del autor, se trata de "un romance construido según el modelo de las sagas nórdicas". Fascinado por estos antiguos poemas épicos, que descubrió en el transcurso de uno de sus muchos viajes, dedicidió presentar una narración que retuviera parte de lo que hace tan especiales estos cantares que nos han llegado a través de los siglos, actualizando el lenguaje y limando las características particulares que pudieran contrariar a sus lectores contemporáneos (como la profusión de genealogías y las múltiples disgresiones).

Básicamente, cuenta la historia de Eric, un joven vikingo, que se enamora de Gudrura, la hija de un jefe local. Sin embargo, por culpa de los celos de un bruja, Swanhild, los jovenes amantes verán separados sus destinos por un tiempo, hasta que su reencuentro acarrea la desgracia para todos.

No, no me he vuelto loco y quiero chafaros la sorpresa. Esto lo cuenta (con muchos más detalles) el propio Haggard en la página seis. He aquí una de las características principales de la novela: en vez de utilizar la sorpresa y el qué pasará para enganchar al lector, Haggard va contando pormenorizadamente todo aquello que va a acontecer (mayormente, tragedias), introduciéndonos así en un mundo de predestinación y fatalismo, tal y como interpreta la cultura vikinga, donde no importa tanto el fin como los medios.

Otra característica que la diferencia de otras novelas del mismo autor o de coetáneos suyos, es la inclusión del elemento mágico (brujas, cabezas cercenadas que profetizan, pócimas...), que lo acercan y convierten en precursor de autores como Robert Ervin Howard (Eric podría pasar por un Conan rubio, o más bien a la inversa, Conan es un Eric moreno). Se trata de un paso más allá de las típicas historias sobre civilizaciones perdidas que proliferaban por entonces (de las cuales, "Las minas del rey Salomón" constituyen uno de los ejemplos más notables), en una época en la que el mundo se estaba quedando sin espacios vírgenes para el misterio, sin mundos perdidos por descubrir.

Con la magia se abren nuevas posibilidades y se deja una puerta abierta a lo desconocido.

Independientemente de estas consideracioes, "Eric Ojos brillantes" es una grandísima novela que vale la pena leer y disfrutar. El año 1991, coincidiendo con el centenario de su publicación, Ediciones Miraguano la editó en su colección La Cuna de Ulises, y a quien no le asuste leerla en su idioma original y en versión electrónica, puede encontrarla fácilmente en internet, dado que Haggard murió en 1925 y su obra está libre de derechos de autor. Por ejemplo, en el siguiente enlace, puede encontrarse junto con una veintena más de sus novelas.

¿Qué de qué?

Hoy una entrada rapidita, para no perder costumbre, volviendo al tema de errores comunes a la hora de escribir: el queísmo y su hermano el dequeísmo.

Básicamente, se trata del empleo incorrecto de la preposición "de" antes del pronombre "que", bien sea por omitirla cuando debe utilizarse (queísmo) o por introducirla de forma incorrecta (dequeísmo).

Como soy un poco vago, y además de ciencias, lo mejor es que su uso correcto lo explique alguien que sabe más que yo, por ejemplo, con la magnífica exposición que puede encontrarse en este enlace. Aun así, si en un momento de ofuscación mental surge la duda, hay un truco muy conveniente para solventarla: basta con encontrar la pregunta a la que contesta la oración enunciativa (por ejemplo, tenemos dudas sobre si debemos emplear preposición en "Vino a pesar de que estaba lloviendo", pues basta con inquirir: "¿A pesar de qué vino?, ya que si omitimos "de" la pregunta no tiene sentido).

Se ha puesto muy de moda alertar sobre los peligros del dequeísmo, ya que es uno de los errores en los que se incurre con mayor frecuencia durante la conversación normal, especialmente en determinados ámbitos geográficos (otros serían el laísmo y el leísmo, pero, como dijo Ende, ésa es otra historia, que deberá ser contada en otra ocasión). Sin embargo, precisamente por este motivo, lo que más suele aparecer en los textos de escritores en formación es el queísmo, debido, por un lado a su uso indiscriminado por figuras públicas con ínfulas de grandes oradores (es decir, políticos) y por otro a un esfuerzo consciente que lleva a la "sobrecorrección" (en la cruzada por acabar con los "de ques" incorrectos acaban sucumbiendo algunas preposiciones totalmente inocentes).

Lo cierto es que tan incorrecto es el uno como el otro y la única opción válida es enfrentar el problema con resolución y aprender (lo cual es relativamente sencillo) cuál es la forma correcta en cada caso (pues tampoco es cuestión de ir esquivando la oportunidad de errar, evitando el tener que tomar una decisión expresando la idea de un modo alternativo).

No puedo cerrar esta entrada sin un nuevo enlace a un texto muy bueno con el que me tropecé en cierta ocasión, relacionado con este tema y titulado "Las secuelas del dequeísmo". De que ustedes lo disfruten.

viernes, septiembre 09, 2005

Cismatrix

Hoy toca la actualización diaria un poquito antes, que tengo una reunión de junta esta noche.

Vuelvo a la literatura para comentar un poco la última novela que me he leído, "Cismatrix" de Bruce Sterling. La verdad es que la había cogido con mucha ilusión y no estoy seguro de cómo la valoro una vez terminada. Las ideas son muy buenas, pero el enfoque a veces me descoloca. Por momentos da la impresión de ser una sucesión de relatos cortos, mejor o peor hilvanados, que presentan una y otra vez a los mismos personajes recurrentes, con la presencia de Abelard Lindsay, el protagonista, como único punto más o menos estable (sufre diversos cambios a lo largo de toda la novela).


En pocas palabras, "Cismatrix" relata la evolución de la especie humana a lo largo de varios siglos, diseminada principalmente por el cinturón de asteroides en diversas planetoides-estado. El universo creado por Sterling se identifica como el de los Formadores/Mecanicistas (se amplía en diversos relatos), apelativos que identifican a las dos principales facciones post-humanas. Los formadores utilizan la genética para avanzar en su desarrollo, mientras que los mecanicistas se apoyan en prótesis artificiales para alcanzar el mismo fin. Aparte de (y mezclados con) estos, hay multitud de facciones, a cual más pintoresca (los seguidores de la Serotonina Zen, los Cataclísmicos, los Superbrillantes...), todas ellas interaccionando, a menudo de forma antagónica, y buscando un futuro propio más allá de lo humano.

¿Por qué no me ha acabado de enganchar? Creo que es debido a su enfoque, un tanto fragmentario, con un inicio que no me resultó suficientemente atractivo, por lo que me costó meterme en el universo propuesto por Sterling. Pese a ello, tiene momentos realmente gloriosos, que por sí solos justifican sobradamente la lectura.

También influye el que una de las tramas subyacentes es la exploración de lo que la inmortalidad (al menos a efectos prácticos) supone para los posthumanos, y todo esto ya fue explorado por Sterling en otro libro, "El fuego sagrado", escrito con posterioridad aunque yo lo haya leído antes. Por no hablar de que uno de los mejores relatos de ciencia ficción que jamás se han escrito pertenece a este mismo universo. Se trata de "Emjambre", escrito en 1982 y publicado en la recopilación "Crystal Express". Una novela, por muy buena que sea, no puede estar continuamente a la altura requerida.

Quizás todo lo que requiere sea una segunda lectura (que a veces hace milagros, como con "Neuromante"), para poder apreciar "Cismatrix" en su conjunto (si alguna vez ha habido una novela que lo precise, es ésta). Creo que vale la pena intentarlo, ya que pocas veces se nos presenta una proyección futura tan ambiciosa, donde el paso de los años no se refleja únicamente en pequeñas novedades tecnológicas, sino en auténticas revoluciones (científicas y filosóficas), que separan a la post-humanidad de nosotros con un abismo tan escarpado como el que nos distancia de las sociedades de hace cuatro o cinco siglos.

Pero con la pila (literalmente) de libros que tengo por leer (en realidad son tres pilas, aquí, al lado del ordenador; una de ellas me llega a la rodilla) y la velocidad con que puedo hacerlo últimamente... Pues no sé si volveré en un futuro próximo sobre "Cismatrix".

jueves, septiembre 08, 2005

Equilibrium

La entrada sobre genética y ciencia ficción acabó derivando en los comentarios hacia algunas de las grandes antiutopías que ha dado el siglo pasado a la literatura. Empezando por "Un mundo feliz" y continuando con "1984" y "Farenheit 451". Habría muchas que añadir, como "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", "La larga marcha", gran parte de la literatura cyberpunk..., pero concentrémonos en estas tres, las más famosas (al menos, por su tratamiento distópico).

El año 2002 no se estrenaba (en la mayor parte del mundo) una excepcional película que bebe directamente de las obras mencionadas como inspiración: "Equilibrium".

Se trata de la segunda película como director del guionista Kurt Wimmer (cuyos créditos incluyen la adaptación de la novela de Michael Crichton, "Esfera" y el remake de "El caso de Thomas Crown"). Describe una sociedad futura que, tras llegar al borde de la destrucción, ha vencido a la guerra y al odio al coste de anular la capacidad de sentir emociones.


Las influencias son claramente visibles a lo largo de todo el metraje. Existe una figura autoritaria semimítica, que lo gobierna todo y a todos por el bien del equilibrio, al que se alude como Padre. Los ocasionales brotes de "sentidores" son cercenados por un cuerpo policial de estética fácilmente reconocible, los clérigos del Grammaton. Al principio de la película asistimos a la destrucción de una de estas células resistentes, culminando la escena con la incineración, entre otras obras de arte, de la Mona Lisa, por su peligrosidad potencial al ser capaz de provocar sentimientos. La anulación de la capacidad de sentir se consigue a través de una férrea disciplina (reforzada por un ambiente propicio a la delación) y mediante el consumo de una droga, el prozium (originalmente, era librium, pero descubrieron que ya existía un ansiolítico con dicho nombre).

Como cualquiera que haya leído las tres novelas reseñadas unas líneas más arriba habrá podido comprobar, nada nuevo bajo el sol, pero no creo que haya sido ésa la intención del director. Podría tratarse de una síntesis y actualización de las ideas de Huxley, Orwell y Bradbury, presentadas con un envoltorio que las haga apetecibles al público post-matrix.

Porque ése es otro de los fundamentos de la película, la excepcional coreografía de las escenas de lucha (sin emplear ni un solo cable y en muy contadas ocasiones el montaje entrecortado que parece caracterizar las peleas de los últimos años). Para la película, Kurt Wimmer desarrolló un nuevo arte marcial, que denominó Gun-Kata, basado en el empleo de armas de fuego y una serie de movimientos orientados a maximizar la probabilidad de acertar a los contrarios, minimizando al mismo tiempo la posibilidad de ser alcanzado. El resultado es espectacular y el actor que encarna al protagonista de la historia, el clérigo John Preston, Christian Bale, demuestra de lo que es capaz cuando no está aprisionado por veinte kilos de armadura rígida.

¿Qué pasó? Pues es difícil de contestar a esta pregunta. La película lo tenía todo para ser un gran éxito (no un superéxito, es demasiado compleja y oscura, y ofrece demasiadas pocas respuestas para eso). Resultó muy barata (apenas 20 millones de dólares) y tal vez eso fue su perdición, ya que recuperó costes con la venta de los derechos fuera de EE.UU. y Miramax decidió estrenarla poco y mal, para no arriesgar los beneficios. Como resultado, fue un fracaso en USA y eso provocó un efecto dominó por la mala prensa que la llevó a hundirse en el resto del mundo (no llegó a estrenarse en cine en prácticamente ningún país).

El caso es que, mientras tenemos que tragarnos basura como "El sonido del trueno" (una de las peores películas jamás rodadas), otras como "Equilibrium" nos son escamoteadas. Y no se trata de un melodrama paquistaní, sino de una película de acción futurista, con intérpretes medianamente conocidos (además de Bale, cuenta con la participación de Sean Bean) y un enorme potencial para convertirse en película de culto y arrasar en el mercado del DVD (para ello, una cinta necesita ser al menos estrenada).

Esperemos que "Ultraviolet", la tercera película como director de Kurt Wimmer (con Milla Jovovich como protagonista) y una premisa atrayente (consultar link), conozca mejor suerte. Al menos, el director promete mucho más Gun-Kata y tal y como lo desarrolló inicialmente (con movimientos fluidos, el coreógrafo de "Equilibrium", proveniente de otros estilos de lucha, se los cambió por movimientos rápidos entre posiciones fijas, sin que pudiera hacer nada por alterarlo debido a las restricciones presupuestarias).

Mientras tanto, siempre podemos disfrutar de esta pequeña joya a descubrir. No es perfecta (pocas cosas lo son), pero es inteligente y visualmente impactante. La ciencia ficción necesita de muchas películas como ella.

miércoles, septiembre 07, 2005

Antiguos cuentos

Hoy no tengo demasiadas ganas de escribir (los niveles de ego están muy bajos), así que me limitaré a poner un par de enlaces a cuentos antiguos. Tampoco es que tenga mucho donde elegir (porque no hay demasiados y porque algunos no merecen salir de las sombras).

Aquí va el primero, publicado hace exactamente tres años en Axxón. Aún me gusta la idea, aunque creo que resulta un poco inmaduro. Se titula "El jardinero del cielo" y se podría definir como un cuento de evolución-ficción.

El siguiente es anterior, de unos cinco números antes, para ser exactos. Se titula "Ecología aplicada" y es un homenaje a Isaac Asimov. Introduciendo cuestiones genéticas, reproduce muchas de las ideas del Buen Doctor con un nuevo enfoque. Además, los tres primeros párrafos son suyos, corresponden al principio del relato "¿Qué es el hombre?".

Por último, un microrelato que se cuenta, posiblemente, entre lo mejor que he escrito. Fue publicado en el número 111 de Axxón, hace casi cuatro años y resulta especial porque dio origen a toda una serie de ideas que puede que algún día den lugar a algo importante (al menos, no pierdo la esperanza). Os dejo con "La criatura".

Eso es todo, tres cuentos breves de ciencia ficción hard. El problema es que si quiero seguir poniendo enlaces voy a tener que currármelo y volver a publicar algo pronto.

martes, septiembre 06, 2005

John Scott

La recomendación de hoy es musical. Ante todo, delimitemos el espectro: sólo me gustan algunos clásicos (Tchaikowsky al frente), música de bandas sonoras y heavy metal (preferente, pero no exclusivamente, power metal). Como a los clásicos no hay quien los descubra a estas alturas, me concentraré en las otras dos vertientes.

Mi primera recomendación es un compositor británico de bandas sonoras (y músico de jazz), John Scott, que cuenta en su haber con cerca de un centenar de composiciones para el cine. Pese a ser tan prolijo, es un perfecto desconocido, tal vez porque la mayor parte de estos largometrajes está constituida por películas de bajo presupuesto, muy a menudo realmente infumables. Sirva de ejemplo la cinta de 1981 "Inseminoides".

Tal vez su primer trabajo importante sea para la película interpretada, guionizada y dirigida por Charlton Heston (su primer intento por pasarse a la dirección), "Marco Antonio y Cleopatra", rodada en España en 1972 y cosechando un éxito más que discutible. Pese a ello, su composición muestra ya varias de las virtudes que adornarán empresas posteriores. Como característica más destacable, es extremadamente agradable de escuchar.

Durante los siguientes años, comprondría la música de multitud de películas, en su mayor parte de género fantástico y de serie Z, hasta que en 1980 le encargarían la BSO de "El final de la cuenta atrás", la historia de un moderno portaaviones estadounidense que es trasladado en el tiempo hasta el año 1941, poco antes del ataque japonés a Pearl Harbor. Para este largometraje, Scott compuso una magnífica banda sonora, tal vez la mejor de su carrera, vibrante y adecuadamente heroica, con un tema principal simplemente magnífico. Sobra recalcar que la recomiendo vivamente.

Desgraciadamente, el éxito relativo de "El final de la cuenta atrás" no supuso el espaldarazo definitivo para meter a John Scott entre los compositores escogidos para las grandes superproducciones. Tampoco lo logró cuatro años más tarde con la película que se convertiría en la más taquillera de todas cuantas se beneficiaron de su buen hacer: "Greystoke: la leyenda de tarzán, el rey de los simios" (con Christopher Lambert en un papel que se le ajusta como un guante, el de Lord Greystoke/Tarzán, y Andy McDowell como Jane).

El tema del retorno a la jungla es, simplemente, uno de los mejores (y más pegadizos) que jamás han aparecido en la gran pantalla. En cuanto al resto del álbum, muestra un registro mucho más amplio que en cualquier otro trabajo previo o posterior (de cuantos he escuchado), rayando todo él a gran altura.

Pero, como ya he apuntado, esta excepcional aportación no logró catapultarle hacia el estrellato, así que siguió componiendo magníficas bandas sonoras para películas que, desde luego, no se las merecían. Entre estas destacaría una, la secuela al remake de "King Kong" realizado durante los años 80 y titulada "King Kong vive" (salen Lady Kong y Kong junior, recuerdo haberla visto en el cine... supongo que el que aún la recuerde puede suponer que no debía ser tan espectacularmente mala).

El caso es que en todas las bandas sonoras comentadas (salvo, quizás, "Inseminoide") , John Scott ofrece una obra muy por encima de la calidad que se le presupone, con composiciones extraordinariamente melódicas y temáticas, a la altura del trabajo de auténticos monstruos como John Williams o Jerry Goldsmith (incluso por encima de algunas de las composiciones de éstos de las mismas fechas). Verdaderamente, un autor a rescatar y escuchar, si podéis haceros con alguno de sus álbumes.

Como comentario final, me gustaría reseñar una pequeña sorpresa que me he llevado escribiendo esta entrada. Cuando vi por primera vez "Lionheart", una película de comienzos de la carrera de Jean Claude Van Damme (cuando aún parecía que podía llegar a algo), me llamó la atención su banda sonora (que he buscado en vano durante muchos años). Supongo que lo adivináis. Pues sí, se trata de una de las de John Scott. Tendré que redoblar mis esfuerzos.

lunes, septiembre 05, 2005

Genética en la ciencia ficción (I)

Muy bien, empezemos a mezclar temas.

Antes de entrar a juzgar el empleo de recursos genéticos en varias novelas (¿Para qué tener un blog si no puedes despacharte a gusto?... aunque tranquilos, de vez en cuando aciertan), me gustaría realizar algunos comentarios sobre los papeles que ha desempeñado, desempeña y probablemente desempeñe en un futuro cercano la genética en las tramas de ciencia ficción.

Teniendo en cuenta que es una ciencia relativamente joven y extraordinariamente cambiante a lo largo del siglo XX, desde el redescubrimiento de las leyes de Mendel en 1900 hasta la publicación del primer borrador del genoma humano en 2001, no es de extrañar que sea una de las ciencias duras peor exploradas, a menudo desde planteamientos incorrectos.

La mayor parte de los temas-tipo genéticos no empezaron a aparecer hasta bien mediado el siglo, con la posible excepción de temas evolutivos, tratados desde una perspectiva más filosófica que científica (como "Juan Raro", Olaf Stapledon, 1927). Por supuesto, en todo hay excepciones. En 1932 Aldous Huxley publicó "Un mundo feliz", con ideas obtenidas de su buen amigo JBS Haldane, uno de los padres de la genética.

Hacia 1950, coincidiendo con una visión pesimista del futuro del hombre (motivada por la guerra fría, con la amenaza nuclear pendiente sobre la humanidad), se empezaron a publicar una serie de novelas con una temática muy similar: el hombre siendo sustituido por el siguiente paso en la evolución. Entre estas novelas pueden contarse: "El fin de la infancia" (Arthur C.Clarke, 1954), "Más que humano" (Theodore Sturgeon, 1953), "Soy leyenda" (Richard Matheson, 1953) o "Ciudad" (Clifford D.Simak, 1953) .

De las cuatro, las dos primeras abordan el tema desde una perspectiva bastante alejada de la ciencia, aunque a decir verdad, el planteamiento de la obra de Sturgeon se encuentra muy próximo a teorías actuales sobre la emergencia de la complejidad (ideas que, por otra parte, considero poco más que ejercicios de onanismo mental para soslayar la búsqueda de los auténticos porqués, lo cual no quita mérito a Sturgeon, ya que él lo que trata es de plantear el cómo).

Por su parte, Matheson y Simak sí que emplean planteamientos científicos en sus historias. Por ejemplo, en "Soy leyenda" el protagonista aplica el método ciéntifico para tratar de descubrir el origen de la plaga de vampirismo que ha azotado el mundo, dejándolo como único superviviente. No se menciona la genética, pero se describe un proceso de especiación y, en última instancia, una lección de adaptabilidad y procesos evolutivos (no voy a ser más específico por no fastidiar la lectura a quien aún no haya leído esta gran novela). Simak sí que introduce planteamientos puramente genéticos. "Ciudad" es una recopilación de cuentos transmitidos de forma oral por los perros, los descendientes de la civilización humana. ¿Cómo han llegado a esta situación? Pues no lo voy a revelar, aunque teniendo en cuenta que estas líneas tratan sobre la genética en la ciencia ficción, no creo que haga falta ser un genio para intuirlo.

Esto me está saliendo mucho más largo de lo que pretendía inicialmente, así que lo dejo por ahora. En la siguiente entrega, entre otros acontecimientos: el advenimiento de los mutantes.